El Gran Concepción vive un profundo pesar tras la partida de Juan Antonio Rojas Morales, más conocido como “Cachirupi”. Su voz acompañó a generaciones durante más de cuatro décadas, convirtiéndose en un ícono de la radio local y en un referente de cercanía y calidez para miles de auditores.
Nacido en Coronel, Rojas Morales enfrentó una vida marcada por esfuerzo y resiliencia. Durante la dictadura debió exiliarse en Argentina, donde nació el apodo que lo acompañaría para siempre.
Al regresar a Chile en los años 80 tras irse al exilio a fines de los setentas, inició una trayectoria que lo llevó por diversas emisoras, como Radio Interamericana, Caracol, Llacolén, El Carbón de Lota y Bío-Bío, hasta consolidarse en Radio Punto 7, su verdadero hogar profesional.
“Cachirupi”, una institución en la radio del Gran Concepción
Hablar de “Cachirupi” en la capital de la Octava Región es como hablar de Carlos Williams o Superocho Alarcón en la Quinta. Su estilo directo y cercano lo convirtió en un confidente de la comunidad penquista. Con humor y sencillez, se presentaba como “alto, rubio y de ojos azules”, una broma que sus auditores recordaban con cariño. En Coronel fue reconocido como Hijo Ilustre, reflejo del impacto que tuvo más allá de las ondas radiales.
Eran miles las casas, negocios, instituciones y buses donde “Los Supercachirupis”, y luego “Cachirupiando la mañana” era la primera sintonía en la intercomuna. Su estilo inconfundible lo hizo uno de los favoritos entre los penquistas.
Era habitual en cada 18 de septiembre su concurso de payas en donde cada auditor llamaba por teléfono para desplegar todo su ingenio y ganar un premio. Lo mismo pasaba con el “Festival del humor” donde con la frase “¡Cuéntamelo todo guachito!”, quienes lo contactaban contaban un chiste.
También entregó cultura a través de su “Pincelada folclórica”, que al ritmo de cuecas y tonadas, nos avisaba que el mediodía había llegado, contando además la historia detrás de cada canción de nuestro folklore, y también alguna leyenda popular.
“Cachirupi” fue un hombre que supo entretener, pero que también sabía escuchar. A través de su “Minuto de confianza” le daba voz a su audiencia, sin distinción de ningún tipo, para denunciar alguna injusticia o irregularidad en la zona. Incluso penas de amor recibió en este cuadro, donde en Bío-Bío Chile recordaron que con su habilidad y empatía de comunicador, impidió que un radioescucha se quitara la vida.
Su popularidad lo hizo recibir en su locutorio a grandes figuras de la canción de la región, el país y hasta del extranjero. Así como también fue infaltable en la animación de los eventos de aniversario de Concepción cada mes de octubre.
La radiodifusión penquista despide a una de sus grandes voces
La noticia de su fallecimiento a los 74 años generó múltiples muestras de afecto. A través de su querida Radio Punto 7, el locutor Marcelo Saavedra comunicó el deceso a sus auditores, y posteriormente le dedicó “Amor Eterno” de Juan Gabriel a su memoria, mientras colegas y auditores destacaron su legado como un patrimonio cultural de la Región del Biobío.
Asi mismo, Canal 9 de Concepción (también de Bío-Bío Comunicaciones) anunció la partida en “Nuestra casa”, repitiendo además su última entrevista que dió al matinal, realizada por su también compañera radial, “Paolita” Romero.
Más allá de los reconocimientos, el comunicador siempre valoró el cariño de sus auditores como su mayor premio. En sus últimas entrevistas confesó que extrañaba profundamente el micrófono y que soñaba con volver a la radio. Su espíritu alegre y su capacidad de acompañar a la gente en momentos cotidianos lo convirtieron en un símbolo de la radio comunitaria.
La partida de “Cachirupi” marca el fin de una era en las comunicaciones del sur de Chile. Su legado, sin embargo, seguirá vivo en cada recuerdo y en cada historia compartida por quienes crecieron escuchando su voz.
