Durante la conferencia de prensa posterior a la Teletón 2025, José Antonio Neme afirmó: “Chile no se cae a pedazos ni estamos pasando por una crisis profunda ni hay una desmoralización de la nación”. Sus palabras buscaban destacar la capacidad del país para organizarse y superar metas solidarias, tras recaudar más de 44 mil millones de pesos.
Sin embargo, la declaración contrasta con el tono habitual de su programa Mucho Gusto, donde diariamente se transmiten noticias de asaltos, robos y violencia. Este enfoque contribuye a una percepción de inseguridad que no se condice con los datos reales. Según El Mostrador, Chile es el quinto país con mayor sensación de inseguridad en el mundo, pese a ser el quinto más seguro de América. La televisión abierta dedica cerca del 40% de su tiempo en matinales a noticias policiales, lo que alimenta un clima de temor desproporcionado.
La BBC también subraya esta paradoja: “Chile está extremadamente atemorizado. Pero está lejos de ser el país con el mayor problema por crimen y violencia”. Con tasas de homicidios de 6 por cada 100.000 habitantes, el país se ubica muy por debajo de naciones como México o Colombia, donde los índices son cuatro veces superiores. Aun así, dos de cada tres chilenos consideran que la delincuencia es el principal problema nacional.
Las contradicciones de José Antonio Neme
La contradicción es evidente. Mientras Neme celebra la solidaridad y resiliencia de Chile usando una frase habitual de la oposición, su propio espacio televisivo contribuye a instalar un discurso de miedo. La inseguridad se convierte en un recurso para captar audiencia y aumentar rating, generando una sensación artificial que distorsiona la realidad.
Reconocer la capacidad del país para levantarse y organizarse, como lo hizo en la Teletón, debería ser coherente con el relato diario en televisión. De lo contrario, se perpetúa un círculo vicioso donde la percepción de inseguridad supera con creces la victimización real. La crítica apunta a la responsabilidad de los medios y sus conductores: no basta con celebrar la fortaleza nacional en eventos solidarios, también se requiere un compromiso con la verdad cotidiana.
