Por primera vez en más de una década, el programa “Las Caras de La Moneda”, conducido por Don Francisco, fue cancelado. La decisión se originó en la negativa de José Antonio Kast, candidato del Partido Republicano, a participar en el espacio televisivo que históricamente ha servido para conocer en profundidad a quienes aspiran a la presidencia.
La señal de Canal 13 explicó que el ciclo no podía realizarse con un solo candidato, pues su esencia es mostrar las distintas visiones que buscan llegar a La Moneda. Sin embargo, la ausencia de Kast no solo truncó la tradición, sino que abrió un debate sobre su disposición a la transparencia y al escrutinio público.
El abanderado justificó su decisión señalando que recorrerá Chile para ganar la segunda vuelta presidencial. No obstante, su rechazo se suma a otras declinaciones previas a debates y entrevistas televisivas, lo que refuerza la percepción de que evita escenarios donde podría ser cuestionado directamente.
La más fresca ocurrió justamente anoche, en donde un debate pactado con Mega con Jeannette Jara no se realizó justamente por su ausencia.
¿Qué esconde José Antonio Kast tras una serie de cancelaciones con los medios?
La cancelación del programa, que en el pasado recibió a figuras como Michelle Bachelet, Sebastián Piñera y Gabriel Boric, marca un quiebre en la relación entre política y televisión. La ciudadanía pierde un espacio de contraste y diálogo, mientras Kast se refugia en giras territoriales que, aunque legítimas, no reemplazan la necesidad de confrontar ideas en público.
La actitud del candidato ultraderechista genera sospechas: ¿qué teme exponer frente a Jara? Su negativa a debatir en la señal privada, sumada a la cancelación del espacio de Don Francisco, alimenta la idea de que busca controlar el relato evitando preguntas incómodas. En un contexto electoral donde la transparencia es clave, la estrategia de Kast parece más un intento de ocultar que de convencer.
Recordemos que el ultra está cuestionado por diversas razones: El uso de bots para distorsionar realidades y levantar falsos sobre Evelyn Matthei y la misma Jara, la implicancia de uno de sus asesores económicos en el caso Colusiones, y la presencia de uno de sus representantes en el parlamento en la llamada “Trama Bielorrusa” denunciada por Ciper.
La democracia se fortalece con el debate abierto y plural. Rehusarse a participar en estos espacios no solo debilita la tradición, sino que erosiona la confianza ciudadana. Kast deberá enfrentar las críticas por su decisión, que deja más dudas que certezas sobre su disposición a gobernar con apertura y diálogo.
