El domingo 9 de noviembre, el medio Reportea publicó un reportaje que reveló un vínculo directo entre la Asociación de AFPs y una fundación ligada a Bernardo Fontaine, que financió a un operador digital de ultraderecha. Este operador, según la investigación, atacó sistemáticamente en redes sociales a figuras como Evelyn Matthei y Jeanette Jara. La gravedad del caso —que involucra financiamiento empresarial, manipulación digital y vínculos con un candidato del Partido Republicano— ameritaba, al menos, una mínima cobertura en los matinales de la televisión chilena. Pero no ocurrió.
En lugar de abordar este tema de alto interés público, los principales matinales optaron por una pauta repetitiva y evasiva. “Tu Día” (Canal 13) dedicó casi tres horas el lunes a los toldos azules en Barrio Meiggs, tema que volvió a ocupar pantalla el martes, junto con la desaparición de una joven en La Pintana. “Mucho Gusto” (Mega) también ignoró el reportaje: el lunes cubrió una incautación en Meiggs y un supuesto espionaje a una concejala en Villa Alegre; el martes, una muerte en La Pintana. “Contigo en la mañana” (Chilevisión) repitió la fórmula: toldos azules y un triple homicidio en La Reina. “Buenos días a todos” (TVN) no fue la excepción.
La omisión no es casual. El reportaje de Reportea no solo expone una red de financiamiento opaco, sino que también toca a figuras cercanas al oficialismo de derecha. Evelyn Matthei, alcaldesa de Providencia y presidenciable, aparece mencionada como parte del entorno político al que esta red buscaba blindar o atacar, según conveniencia. La fundación involucrada, ligada a Fontaine, pagó directamente a uno de los trolls más activos en redes, quien operaba con una agenda ideológica clara.
Redes sociales hablan mientras matinales callan
En redes sociales, la indignación fue inmediata. Muchos usuarios señalaron que si el reportaje hubiese involucrado a Jeanette Jara —la candidata del oficialismo—, los matinales habrían dedicado horas a exigir explicaciones, con paneles especiales y cobertura extendida. La doble vara mediática quedó en evidencia.
Este silencio editorial no solo es preocupante por lo que oculta, sino por lo que revela: una pauta televisiva que prioriza la crónica roja y la espectacularización de la marginalidad por sobre la fiscalización del poder. La televisión matinal, que llega a millones de hogares, sigue eludiendo su responsabilidad informativa cuando los hechos incomodan a ciertos sectores.
La pregunta es inevitable: ¿qué más debe pasar para que los matinales rompan su burbuja de complacencia y enfrenten los temas que realmente importan?
