En el capítulo 16 del pódcast “Mari con Edu”, el conductor de TVN compartió dos historias personales llenas de humor y autocrítica: Una sobre la joven que contrató para planchar cuando recién se había separado, y otra sobre el lapsus de su polola en un concurso de belleza en Pichilemu.

“Yo estaba recién separado y necesitaba a alguien que planchara”, contó Eduardo Fuentes recordando una escena de su vida tras su primer matrimonio:

“Yo me había separado hace poco y llamo a una señora que me ayudaba en la casa. Le digo: ‘Lo único que necesito básicamente es lavado y planchado’. Me dice: ‘Yo no puedo, pero una sobrina podría ir a planchar. Pero necesita que la pasen a buscar porque para donde usted vive no hay locomoción”.

El periodista relata que accedió, pero que la situación tomó un giro inesperado:

“La paso a buscar y cuando la veo… era una modelo. Alta, curvilínea. Quiero recordar que yo estaba separado. La llevo a la casa y le digo: ‘Mira, básicamente lo que necesito es planchado’. Me voy al segundo piso a trabajar y, a la hora, bajo y la niña se había puesto un short muy chiquitito y la parte de arriba de un traje de baño. Lo primero que veo es una espalda y una cola bien pronunciada…”

Entre risas, reconoció que optó por la prudencia: “Le pregunté si estaba bien, me dijo que sí, y me fui a dar una ducha fría. No correspondía, yo era mayor. No quería ser el típico separado rancio con la camisa abierta que va a la disco buscando. Afortunadamente no caí”.

“El ladronaje me partió el corazón”

En este capítulo que trataba sobre los cahuines, Eduardo también relató otra anécdota que sus familiares se contaban entre sí, riéndose de él. Hace varios años, él vacacionaba en Pichilemu, cuando comenzó a salir con una joven que fue invitada a participar en Miss Pichilemu:

“Le avisé a mis tíos que la chiquilla con la que estaba saliendo se iba a presentar al Miss Pichilemu. Ella sube al escenario y el animador le pregunta: ‘¿Qué es lo que menos te gusta de Santiago?’ Y ella responde: ‘El ladronaje’. Cuando escuché eso sentí que mi corazón se partió en mil pedazos”.

Además, reflexionó con humor sobre la reacción familiar: “Mis tíos me miraban, porque yo siempre los hueveaba con las palabras. Y que la niña con la que estaba saliendo dijera ‘ladronaje’ fue un golpe a mi ego y a mi corazón. Y lo peor es que escuché a mi tío decirle a su señora: ‘Te tengo que contar un cahuín muy bueno’. ¡Y el cahuín era ese! Que mi polola decía ‘ladronaje’. Escuché la risotada de mi tía por allá y me quería morir”.

Ambas historias, contadas entre carcajadas junto a María Luisa Godoy, reflejan el tono distendido y autocrítico del pódcast. “Mari con Edu” se emite cada semana en plataformas digitales y ya suma miles de oyentes que disfrutan de sus conversaciones sin censura, entre anécdotas, música y complicidad.

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