La reciente suspensión de Jimmy Kimmel por parte de Disney ha desencadenado una reacción inesperada: un aumento significativo en las cancelaciones de sus servicios de streaming. Según reportes de medios especializados, miles de usuarios decidieron dar de baja sus suscripciones a Disney+ y Hulu en señal de protesta, lo que ha encendido las alarmas dentro de la compañía.
El incidente se originó tras una serie de comentarios realizados por Kimmel en su programa nocturno, considerados ofensivos por parte de ciertos sectores del público. Aunque Disney actuó rápidamente suspendiendo al presentador, la medida no logró apaciguar el descontento. Por el contrario, muchos suscriptores interpretaron la decisión como una censura injustificada, lo que motivó su retiro de las plataformas.
Este fenómeno pone en evidencia la creciente sensibilidad del público frente a temas de libertad de expresión y responsabilidad corporativa. En redes sociales, hashtags como #CancelDisneyPlus y #FreeKimmel se volvieron tendencia, reflejando el alcance del malestar. Algunos analistas señalan que este tipo de reacciones podrían volverse más frecuentes, obligando a las empresas de entretenimiento a replantear sus políticas internas.
Por ahora, Disney no ha emitido un comunicado oficial sobre el impacto financiero de las cancelaciones, pero fuentes cercanas afirman que se están evaluando estrategias para recuperar la confianza del público. Mientras tanto, el futuro de Kimmel en la cadena permanece incierto, y la industria observa con atención cómo evoluciona este caso.
Este episodio no solo afecta a una figura mediática, sino que revela las tensiones entre audiencias, creadores y corporaciones en la era digital. La forma en que Disney maneje esta crisis podría marcar un precedente para futuras controversias en el mundo del streaming.
