Debbie Gibson recibió su primera oferta de Playboy justo después de cumplir 18 años. La rechazó con cortesía, convencida de que no era el momento adecuado. Dieciséis años más tarde, decidió aceptar la propuesta. Para entonces, ya había explorado su vulnerabilidad en musicales y escenarios teatrales.
La sesión fotográfica se realizó en 2005, cuando Gibson tenía 34 años. Ella diseñó cada detalle con precisión. Su madre, quien también era su representante, estuvo presente durante la sesión. Las hermanas de Gibson también participaron en la decisión, pensando en el impacto familiar.
Según los productores, la sesión tuvo “el presupuesto de ropa más alto para una sesión desnuda”. Gibson lo interpretó como una señal de respeto por su enfoque artístico. “Mis expresiones eran auténticas, mis ángulos favorecedores, y mis mejillas estaban sonrojadas y alegres”, escribe en sus memorias.
La portada que nunca llegó
Aunque se le insinuó que aparecería en la portada de la edición de marzo de 2005, la revista eligió una imagen de Paris Hilton vestida. Gibson fue relegada al interior de una cubierta extraíble. Hugh Hefner admitió más tarde que fue un error. Según él, una portada con Gibson habría impulsado las ventas.
“Una vez más, fui conejillo de indias y pionera”, reflexiona la cantante. A pesar de la decepción, se muestra orgullosa de haber realizado una sesión “teatral, elegante y sexy” bajo sus propios términos.
Una canción como respuesta
La experiencia inspiró la canción “Naked”, en la que Gibson canaliza sus emociones. El libro Eternally Electric: The Message In My Music estará disponible desde el 9 de septiembre y ya puede preordenarse en librerías físicas y digitales.
