La periodista María Paz Arancibia rompió el silencio sobre su breve paso por el programa “Sígueme” de TV+, describiendo un ambiente marcado por el maltrato, la hostilidad y una dinámica interna que, según ella, favorece a ciertos rostros mientras destruye a otros. Sus declaraciones vuelven a poner bajo la lupa la cultura que predomina en algunos espacios de la llamada farándula dura.
En conversación con el programa “Juzgamos y nos funamos” del influencer Danilo 21, Arancibia aseguró que su experiencia en el espacio conducido por Julia Vial fue negativa desde el inicio, en gran parte por la actitud de la panelista Daniela Aránguiz.
“No me juntaría a tomarme un café con ninguno, porque creo que tengo muchos motivos para haberme sentido así. Fue feo lo que pasó a nivel de grupo. La hostilidad de la conductora me parecía absurda, pero después entendí que todos se movían en bloque, pendientes del ánimo con el que podía llegar la señorita Daniela”, relató.
La periodista afirmó que dentro del programa existía un pauteo editorial explícito para proteger a determinadas figuras —como Paty Maldonado o Fernando Solabarrieta— y para atacar sin filtro a otras, como Daniella Campos. Incluso, reveló que le prohibieron usar términos como víctima o violación al abordar los procesos judiciales contra Jorge Valdivia.
“Si es del bando, lo cuidamos; si no es del bando, lo destruimos”, sentenció sobre la lógica que, asegura, regía las pautas internas.
Censura y noticias falsas: El clima farandulero tóxico que denunció María Paz Arancibia
Arancibia también denunció que muchos contenidos se lanzaban sin verificación alguna, obedeciendo más a lazos de amistad o enemistad que a criterios periodísticos. Recordó, por ejemplo, cómo fue censurada en vivo cuando intentó mencionar una polémica política de Maldonado, recibiendo por la “oreja” la orden de cambiar de tema y centrarse en lo positivo del personaje.
“No querían que la gente en su casa supiese que ninguno sabía de lo que hablaba, porque, por Dios que me topé con información que nunca se chequeó, con cuestiones que se lanzaban simplemente por amiguismo. Me acuerdo de una oportunidad en la que se iba a hablar de Paty Maldonado porque iba a iniciar un nuevo proyecto, un show en un casino, y me acordé de una polémica reciente que la había involucrado por unos dichos de corte político, y por la oreja recibí de inmediato la instrucción de cambiar de tema”, recordó la profesional.
“Me retaron por la oreja, porque estábamos hablando de todo lo bonito del personaje público”, agregó acusando de censura al programa de TV+.
Sus palabras reavivan el debate sobre el clima tóxico en la televisión de farándula, donde las rencillas personales, el acoso laboral y el sesgo editorial se normalizan como parte del espectáculo, dejando de lado el rigor informativo y perpetuando una cultura de violencia mediática.
