En los últimos días, el ambiente del “espectáculo” —aunque más bien parece farándula de supermercado— ha dado cabida a una polémica tan básica, que da hasta flojera explicarla. Pero el que sale trasquilado es uno: Marcelo von Gierke, historiador penquista conocido en redes sociales como el “Barón von Vonstar”, por su canal “Analishieet”.
Esta semana subió un video comentando, con ese tono tan suyo, la calidad actoral de Simón Pesutic en la recientemente finalizada teleserie de Mega “Nuevo Amores de Mercado“.

Coincido: Pesutic no es Jared Leto, ni Daniel Brühl, y tampoco se asemeja a su padre, el gran Mauricio Pesutic —dueño de aplausos por papeles como “El Chingao” en la versión de TVN del 2001, o el inolvidable “Prudencio” en Aquelarre de 1999.
Pero von Gierke vuelve al mismo clavo: acusa a Simón de ser un “nepobaby” del sistema, hijo de uno de los grandes del teatro, cine y televisión. Y aunque podamos estar parcialmente de acuerdo, el método empieza a oler más a obsesión que a análisis.
Lo más desafortunado fue decir que tanto Pesutic como Pedro Campos “actúan como si tuvieran un ACV en vivo”. ¿Cuál es el chiste exactamente? ¿La falta de sensibilidad? ¿La superioridad moral de un tipo con una cuenta de YouTube que juega a ser crítico?
Las críticas en Instagram no se hicieron esperar: Vivianne Dietz, actriz del área dramática de Canal 9 y pareja de Pesutic, respondió:
“¿Qué se siente estar tan obsesionado con una persona para hacerle todo el tiempo videos? Me imagino lo frustrado que debe estar alguien para dedicar su vida a criticar y editar videítos qlios como quinceañero. Soporta”.

¿Y qué hizo el “Barón”? En vez de guardar silencio o tomar altura, decidió exponerla en sus redes, fomentar la hostilidad contra ella y lo cual terminó con la actriz bloqueando varios mensajes y cuentas.
Y luego viene la guinda del pastel: “No estoy en mi mejor momento emocional, así que esta pelea, este evento, me hubiese dicho: ‘Te ganaste el premio, bingo’”.
¿Perdón? Si estás mal emocionalmente, ¿es sano lanzarte a una carnicería pública? ¿Dónde queda la empatía? ¿O esto es simplemente una válvula para que te aplaudan mientras llenas vacíos internos con likes y retweets?
Tu burla sobre quienes han sufrido un accidente cerebrovascular me provoca un asco emocional rotundo. Porque no, no es gracioso. Conozco casos de personas que no se recuperan jamás, y tú lo trivializas como si fuera una muletilla cool. Pésimo gusto. Pésima ética.

Te transformaste en lo que “juraste destruir”: un Sergio Rojas más —aunque le hayas dedicado un video en contra— y caíste en los mismos juegos que “El Danilo 21”. Personajes tóxicos que no aportan nada salvo copucha barata y hostilidad gratuita.
Mi único consejo, sin guante blanco: Barón, baja las revoluciones, cabro. Este personaje te está consumiendo. No eres el mismo que ubicábamos hace un tiempo. Y el ego, aunque tenga visualizaciones y muchos likes, te termina dejando solo.
