Increíblemente el tema de conversación cuando se trata de las nominaciones a los Grammy dejó de ser quienes son los indicados por la Academia de la Grabación, sino que quienes no lo son. Así lo han postulado varios medios de comunicación, tanto en Estados Unidos como aquellos especializados en música alrededor del mundo, quienes han expresado su sorpresa y desencanto por dejar sin posibilidad de premio a Nicki Minaj.

A pesar del éxito constante y sonante de “Super Freaky Girl” que significó un renacer de su carrera, de sus reconocimientos que le hiciera la cadena MTV y el debut en el número uno del Hot 100 de Billboard, no fue suficiente para aparecer ni en la categoría pop ni en rap en las ternas.

Por ejemplo Los Angeles Times postuló que la trinitense “rapea de principio a fin en su éxito No. 1 “Super Freaky Girl”, pero la Academia de la Grabación decidió que su muestra de “Super Freak” de Rick James la hizo lo suficientemente burbujeante como para competir en la categoría pop”.

USA Today, en tanto, comentó que “Minaj se quedó en blanco en sus presentaciones en cualquier género”.

Nylon, medio norteamericano especializado en música, la calificó como el desaire más grande de los Grammy. “Aunque Minaj ha expresado algunas opiniones cuestionables en el pasado, francamente tenemos que estar de acuerdo con ella aquí: hay algo siniestro y de represalia (o, al menos, simplemente mezquino) en el desaire de Minaj que se siente como si fuera más profundo que su último gritar”, puntualizaron.

“Minaj, después de todo, tiene diez nominaciones a los premios Grammy y cero victorias; esto se siente menos como un accidente y más intencional ahora, cuando la Academia de la Grabación una vez más deja pasar la oportunidad de reconocer finalmente a un talento que ha cambiado por completo el campo del rap para las mujeres (incluso si a veces puede ser molesta por eso). Los Barbs, como era de esperar, están furiosos. También estamos perplejos y confundidos, pero sobre todo decepcionados”, se lamentaron.

La polémica está servida, así como también la decepción contra unos premios que nuevamente demuestran la mala práxis con la que definen tanto quienes son nominados como los ganadores. Sin embargo, este debate no acabará al menos hasta que se desarrolle el evento en febrero.

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