En una íntima conversación con Luzu, Emilia repasó el momento clave que atraviesa al cumplir 30 años. Durante la entrevista, la cantautora entrerriana reflexionó sobre la madurez, la contención de su círculo íntimo y los desafíos de equilibrar una carrera internacional de alta exigencia con su bienestar personal.

El cambio de etapa y el peso de las expectativas

La intérprete de Bodypainting reconoció que la llegada a esta nueva década vino acompañada de balances personales y una necesidad profunda de valorar el tiempo presente.

Emilia explicó que busca priorizar el contacto cotidiano con su familia y amigos por sobre el ritmo frenético de la industria musical, encontrando en su hogar y en la terapia su principal refugio emocional frente a la exposición constante.

“Tengo algo con el paso del tiempo, como el disfrutar más tiempo con mis papás, abrazarlos más y estar más presentes. Trato de priorizar esos momentos con las personas que amo y no dejar que sea todo solo trabajo”.

“Bodypainting” y la presión creativa tras el fenómeno MP3

Al hablar de su reciente lanzamiento musical, la cantante detalló cómo enfrentó el síndrome de la página en blanco antes de dar forma a su nueva etapa artística.

Grabado y producido con un equipo de primer nivel, este corte marca el inicio de una faceta más madura y conceptual. Emilia admitió que superar el impacto masivo de su era anterior supuso una fuerte autoexigencia para seguir evolucionando como compositora.

“Al arrancar un nuevo proyecto medio que me pasa eso de sentir incertidumbre. MP3 fue un proyecto tan grande para mí que significó tanto… Obviamente la presión está acá, pero tratando siempre de evolucionar y de mejorar”.

Críticas, machismo y la mirada pública

Durante la charla, la artista analizó el escrutinio desmedido que reciben las figuras femeninas en la música urbana y pop frente a sus pares varones.

Asimismo, cuestionó los discursos que intentan restarle mérito a su trayectoria profesional vinculándola únicamente a su relación sentimental con Duki, recordando los años de esfuerzo independiente previos a su despegue definitivo.

“Hay una doble vara muy cruel con nosotras. Me mataron con Body Painting por la letra, y después ves número uno por meses una canción de un varón bastante misógina y nadie se escandaliza. Es mucho más exigente y agotador para nosotras”.

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