Cada año, las plataformas de streaming y las emisoras de radio reviven un fenómeno singular del pop iberoamericano. Se trata de El 7 de septiembre, una pieza insigne lanzada originalmente en 1991 como el primer adelanto del exitoso álbum Aidalai de Mecano. Lejos de ser una simple composición romántica, el tema esconde un pacto afectivo que desafió el término de una intensa relación de pareja.
La autoría de la canción recae en Nacho Cano, quien plasmó con absoluta sinceridad el final de su romance con la escritora y poeta Coloma Fernández Armero. Ambos compartieron un noviazgo durante más de ocho años iniciado a comienzos de los ochenta, pero decidieron poner punto final al vínculo hacia 1989.
El pacto de la mesita reservada tras la ruptura
A pesar de la separación, los dos acordaron una cita ineludible cada año para conmemorar el día en que se conocieron. El punto de encuentro habitual fue el clásico restaurante madrileño La Parra, ubicado en la calle Monte Esquinza, donde solían reservar el mismo rincón para conversar con afecto y respeto mutuo.
Coloma Fernández Armero relató en entrevistas retrospectivas la profunda huella emocional que le provocó escuchar la canción por primera vez:
“Había pasado bastante tiempo desde que habíamos roto y lo que recuerdo es que no podía ni sospechar algo así. Estuve con Nacho más de ocho años, fue una historia preciosa, intensa, muy potente, un amor enorme… Cuando escuché la canción, sabiendo ya que nuestra ruptura era definitiva, supe que no me había equivocado. Y además entendí también que a él le había ocurrido lo mismo”.
La conexión directa con “La fuerza del destino”
Los seguidores de Mecano consideran este tema como la segunda parte y cierre de un mismo ciclo biográfico. Años antes, en el disco Descanso dominical (1988), la banda presentó “La fuerza del destino”, composición que retrataba precisamente el inicio del romance entre Nacho y Coloma. De este modo, ambas creaciones forman un díptico que viaja desde el flechazo juvenil hasta el adiós maduro.
El impacto de la melodía creció de forma inmediata tras su estreno en mayo de 1991, alcanzando los primeros puestos de popularidad en España, México y Chile. Hoy, la obra trasciende el calendario y ratifica que las despedidas sinceras pueden transformarse en himnos eternos.
