Mariela Montero atraviesa una etapa de plenitud artística y personal. Tras un período alejada de la primera línea mediática, la trasandina abrió las puertas de su intimidad en La Hora de Conversar, programa conducido por Sergio Marabolí en Diario La Hora. Durante el diálogo, la cantante y comediante abordó desde su renacer en la pantalla chica hasta los momentos más difíciles que ha debido sobrellevar en los últimos años.

El alejamiento de las cámaras coincidió con un proceso de profundas transformaciones en su vida cotidiana. La llegada de su hijo Lautaro trajo consigo retos inesperados que pusieron a prueba su estabilidad emocional, en medio de la soledad y la posterior ruptura con su expareja.

La dura batalla contra la depresión posparto

Con total transparencia, la actriz relató la compleja vivencia que experimentó al convertirse en madre. En ese periodo, debió lidiar con una severa alteración emocional y un estado de alerta constante que terminó sobrecargándola.

“Me dio una depresión posparto, después me separé; una intensidad de la vida. Fue comenzar de cero, hace dos años que estoy separada, siendo una mamá soltera y comencé una nueva vida. Me sentí atropellada con la maternidad, con todas estas nuevas tareas de proteger una vida cuando yo también sentía que necesitaba ser protegida”.

Asimismo, explicó que la llegada de su hijo desencadenó un cuadro de hipervigilancia:

“Tenía una sobreprotección porque lo había deseado tanto que no quería que nadie me lo toque, y cuando se dormía lo despertaba. Era una locura, me obsesioné”.

El cruce con Cristina Tocco y el adiós a “Tanguerísimas”

En el ámbito profesional, la comediante recordó proyectos teatrales que marcaron su paso por los escenarios chilenos. Entre ellos, desclasificó el abrupto quiebre de la obra “Tanguerísimas”, espectáculo que protagonizaba en conjunto con la actriz Cristina Tocco y que concluyó por irreconciliables diferencias.

“A Cristina le hicieron mucho daño en su carrera algunas personas, y ella es muy desconfiada. Yo intenté tratarla como una diva del espectáculo porque para mí lo es, quería que estuviera contenta y la traté como quiero que me traten cuando sea más grande. Pero no nos entendíamos artísticamente y nada más”.

El conflicto alcanzó su punto más álgido durante una jornada de ensayo, gatillando una discusión frontal que disolvió definitivamente la sociedad:

“Una vez tuvimos una pelea muy severa en una sala de ensayos. Yo me recalenté cuando me preguntó a quién le había ganado y terminamos a los gritos. Yo como soy parada en la hilacha no me dejo pasar a llevar por nadie. Soy explosiva y sé que tengo que mejorarlo”.

Mirada a la farándula y su gran presente artístico

Al ser consultada sobre la evolución del espectáculo nacional, la figura televisiva comparó el ambiente actual con los años en que ingresó al medio tras el reality Pelotón. Para la intérprete, la televisión de antaño mostraba niveles de hostilidad mucho mayores hacia las mujeres.

“Antes la farándula era más agresiva. Ahora se cuidan por las leyes y todo eso, pero antes eran lapidarios hasta con el cuerpo, de cómo te veías, si estabas vieja o gorda, te lo decían en la cara. Los mismos paneles te decían cualquier cosa e inventaban mucho”.

Actualmente, Mariela Montero cosecha aplausos gracias a su destacada participación en el estelar Fiebre de Canto. A su éxito en la televisión abierta se suma su nutrida agenda teatral en la comedia “Nadie se atrevió a tanto”, montaje que encabeza junto a Gustavo Becerra y que la tiene recorriendo diversos teatros del país.

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