El cantautor argentino Alejandro Lerner protagonizó un lamentable e indignante momento durante su reciente participación en el programa de Mirtha Legrand. Al intentar justificar y defender el rumbo del gobierno de Javier Milei, el músico cruzó todos los límites éticos del debate público al banalizar la violencia de género mediante una aberrante metáfora.
La desafortunada intervención se dio cuando en la mesa se debatía sobre la crisis socioeconómica que golpea a miles de familias. En lugar de aportar argumentos sobre el impacto real de las políticas actuales, Lerner decidió blindar el relato oficialista pidiendo paciencia y lanzando una frase que desató un repudio inmediato.
La indignante frase de Alejandro Lerner en la televisión abierta
Sin ningún tipo de filtro ni empatía hacia las víctimas de abuso sexual, el artista intentó explicar la historia política reciente equiparando una agresión física extrema con la gestión estatal:
“Un país que quiere cambiar, si no le damos un poquito de tiempo, una continuidad de un proyecto de país… Un país que ha sido violado… Argentina es como una mujer abusada por nuestros propios dirigentes, los que nos tendrían que haber dado un servicio”.
La naturalización de conceptos tan delicados como la violación y el abuso sexual generó una ola de críticas fuera del estudio de televisión. Por consiguiente, miles de usuarios en redes sociales apuntaron contra el compositor por recurrir a recursos discursivos violentos e innecesarios para militar una postura política.
Fuertes críticas por la banalización del abuso sexual
El intento de defender a la actual administración a costa de trivializar un drama que sufren a diario miles de mujeres dejó al descubierto la falta de criterio y sensibilidad del músico. Aunque en el programa el comentario no fue frenado de raíz, el debate mediático estalló rápidamente.
Diversos sectores coincidieron en que trazar paralelismos entre el sufrimiento de las víctimas de agresiones sexuales y las variables macroeconómicas es una práctica inaceptable. Así, las declaraciones de Lerner reabren la discusión sobre los límites en el uso del lenguaje y la responsabilidad de las figuras públicas en los medios de comunicación.
