El reciente arresto de Fernando Cerimedo en Bolivia por intento de femicidio contra su expareja volvió a poner en el centro del debate público los métodos y alcances de este influyente asesor digital.
Durante la última edición del programa Turno en Vivo, el periodista Rafael Cavada dedicó un extenso bloque a desglosar la trayectoria de Cerimedo, a quien definió sin rodeos como un “terrorista de la información” y el máximo exponente regional de la manipulación digital.
La doctrina del “Rey Troll”
Cavada explicó que el consultor aplica estrictamente el manual de desinformación instaurado por Steve Bannon en Estados Unidos. Este método se basa en el despliegue sistemático de granjas de trolls y cuentas automatizadas para distorsionar la discusión pública.
El objetivo de estas operaciones no es solo polarizar, sino también hostigar a rivales políticos y desacreditar medios de comunicación mediante tácticas coordinadas de desprestigio en plataformas digitales.
“Es un terrorista de la información y el principal exponente latinoamericano de un modelo de desinformación diseñado para manipular el discurso público”.
La huella de Cerimedo en Chile
El comunicador subrayó que la presencia de Fernando Cerimedo en el ecosistema político chileno está “más que comprobada”. Destacó su activa participación durante la campaña del Rechazo en el primer proceso constitucional.
A través de su agencia Numen, el estratega lideró la difusión de encuestas cuestionadas y financiadas por sectores empresariales, logrando instalar narrativas favorables a sus intereses mediante la amplificación algorítmica.
Cavada también apuntó a las conexiones directas entre estas operaciones digitales y figuras clave del entorno de José Antonio Kast, como Alejandro Razabal e Ignacio Dülger, quienes han formado parte del equipo estratégico del líder republicano.
El silencio de la prensa tradicional
Hacia el final de su intervención, el conductor lanzó una dura crítica a la cautela que han mostrado los medios de comunicación masivos en el país.
A juicio de Cavada, resulta preocupante que la prensa tradicional evite profundizar en estos antecedentes y permita que los vínculos de la desinformación organizada con la política local se diluyan sin una debida fiscalización periodística.
