El temporal en Chile dejó al descubierto una grave vulnerabilidad en la conectividad del norte de nuestro país. Un reportaje emitido por Chilevisión Noticias reveló que la Contraloría General de la República ya había advertido al Ministerio de Obras Públicas (MOP) sobre el preocupante estado de la infraestructura vial.

El documento, entregado en mayo de este año, fiscalizó el periodo entre 2022 y 2025. Los resultados determinaron que el 85% de los puentes registrados no se habían inspeccionado con la frecuencia exigida por los propios protocolos de la Dirección de Vialidad.

Desgaste extremo y controles en planillas de Excel

Entre las fallas detectadas en zonas como la Región de Atacama figuraban desgaste extremo, fisuras en el pavimento, pérdida de material y corrosión avanzada en elementos de acero. Pese al evidente deterioro, estos pasos no contaban con inspecciones técnicas recientes ni registros actualizados.

“Yo encuentro insólito que se estén todavía ocupando planillas Excel, más aún cuando el informe de la Contraloría dice que se creó un sistema informático justamente para llevar este control”, señaló Fabiola Barrenechea, doctora en geografía y gestión de riesgos consultada en el reportaje.

El ente contralor advirtió formalmente que el uso de planillas artesanales conlleva un riesgo inaceptable de modificación o pérdida de datos. Esta falta de trazabilidad complicó la toma de decisiones al momento de enviar ayuda u operar maquinaria pesada en las zonas aisladas.

Comunidades aisladas tras la crecida de cauces

La fuerza de las lluvias torrenciales provocó el colapso total de puentes en comunas como Monte Patria, Combarbalá y Alto del Carmen. Estructuras completas fueron arrancadas de raíz por el aumento sostenido de los cauces.

Especialistas explicaron que, al atravesar la zona una sequía prolongada, la reactivación de quebradas secas provocó un arrastre masivo de sedimentos. Esta situación, sumada a la acumulación de fisuras no reparadas a tiempo, derivó en el colapso definitivo de la infraestructura.

Hoy, mientras cientos de familias continúan incomunicadas en el norte del país, el MOP enfrenta duras interrogantes sobre su capacidad de respuesta y la urgente necesidad de actualizar sus protocolos ante los embates del cambio climático.

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