La tensión entre Renata Bravo y Sergio Rojas sumó un dramático capítulo. Durante su participación en el programa Plan Perfecto, la actriz y comediante denunció públicamente el violento acoso cibernético que sufrió por parte de los seguidores del periodista, tras un desencuentro profesional que escaló a límites delictuales.

El origen de la disputa se remonta a septiembre de 2024, cuando Rojas acusó a Bravo de agredir a un reportero de su espacio Qué te lo digo. La actriz desmintió tajantemente la agresión, explicando que solo bajó con la mano el celular del reportero que la grababa sin su consentimiento. Sin embargo, la posterior reacción del conductor de farándula desató una ola de odio digital sin precedentes.

El límite del acoso: amenazas de muerte y filtración de datos

Según el crudo relato de la comediante, la situación se descontroló rápidamente. La animosidad del periodista no se quedó solo en las pantallas de televisión, sino que derivó en la exposición de información privada que puso en riesgo la seguridad de su propio hogar.

“A mí lo que me hizo fue que llamó a sus seguidores a funarme, porque yo no contesté el teléfono… peor aún fue que él puso la patente de mi auto y las redes sociales”, relató.

Las consecuencias de esta peligrosa exposición fueron devastadoras para la tranquilidad de Bravo. El fanatismo desmedido de los seguidores de Rojas cruzó cualquier barrera ética y legal, sembrando el pánico en el entorno familiar de la actriz.

“Sus seguidores empezaron a amenazarme con que iban a llegar a mi casa, porque habían buscado mi dirección por mi patente. Yo tuve que vender ese auto porque me amenazaban día y noche. (Me decían) sabemos donde vives, te vamos a funar, te vamos a quemar la casa”, continuó.

Una dolorosa huida y autocrítica por no demandar

A pesar de la extrema gravedad de las amenazas recibidas, Renata Bravo explicó los motivos por los cuales decidió no iniciar acciones legales inmediatas contra el panelista de televisión, apuntando a una compleja situación personal.

“Fui estúpida porque podría haber ido a ChileActores para que me ayudaran sus abogados, pero justo al otro día yo me iba a España a ver a mi mamá. Estaba con la cabeza en otra parte, mi mamá estaba enferma y lo único que quería era irme, y me escapé de alguna manera”, explicó.

Finalmente, la actriz reflexionó con amargura sobre la vulnerabilidad en la que se encontró frente a la violencia digital del grupo que respalda al periodista. “Ahora pienso, fui súper cobarde, estúpida, pero yo lo pasé muy mal”, sentenció, evidenciando el destructivo impacto que tienen las jaurías virtuales en la televisión actual.

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