El viernes pasado en “Plan Perfecto” de Chilevisión se comentaba acerca de este nuevo arrebato de Sergio Rojas, figura de la farándula que se malacostumbró al insulto personal, al agravio y al hostigamiento a quien le lleve la contraria, o a quien no le conceda una nota para su programa “Que te lo digo”.

Mientras se abordaba el tema, en el contexto de la demanda que le interpondrá la actriz Antonella Ríos al cuestionado conductor, Renata Bravo tomó la palabra para revelar que él, por no hablar a uno de sus reporteros, reveló en su programa y en sus redes sociales la patente del auto en que manejaba. Ello motivó a que los fans de Rojas amenazaran incluso de muerte a la también comediante y locutora radial.

En un contexto en que las redes sociales son incontrolables y cada acción define las personalidades, es imperativo hablar de quiénes son los principales defensores a ultranza del animador que insulta, agrede y maltrata todos los días: “Los Pirañas”.

Con nombre de banda delictual, y actúan como tal

Suena a facción de matones, y es que en redes se comportan así. Son los que defienden a Sergio en lo humano y lo divino, y creen que su palabra es autoridad, ley y la verdad absoluta en cuanto a los famosos. Y como ha revelado Bravo en el franjeado de Chilevisión, son los primeros en levantar calumnias e insultos contra quienes no le sigan el amén.

Lo hemos visto incluso en los comentarios que nos llegan a través de Instagram, cada vez que el conductor farandulero aparece con sus arrebatos a mansalva. Que la llaman “Chantonella” por hacer su legítimo derecho de defenderse de los ataques e insultos que lanza a través de su vitrina diaria en Zona Latina. No les parece grave que haya insinuado incluso que era prostituta y que la denigre por su cuerpo y su apariencia.

Para ellos, que Antonella Ríos piense en usar la justicia para pararle los carros a Rojas (como lo han hecho varios rostros televisivos que terminan ganando los juicios) es peor incluso que el hecho de que el mandatario en funciones de nuestra nación haga una comida para sus excompañeros de universidad en el Palacio de La Moneda; o que hayan diputados que glorifiquen a criminales de lesa humanidad y ministros que usen la prepotencia para instalar agendas.

Según sus cabezas llenas de odio, la actriz es peor que un delincuente. Y lo peor es que el delito fue… denunciar una injusticia cometida a su persona.

Repite una mentira hasta que se torna verdad

Es la lógica del viejo nazismo que “Los Pirañas” han incentivado contra quienes le digan que “no” a Rojas. El caso más reciente fue el de Pamela Díaz. La conductora de Canal 13 fue acusada por uno de sus miembros de abandonar a su perrito.

Ignoran, por ejemplo, que las mascotas deben portar un chip que demuestre quién es el dueño de la mascota. Y es que en tiempos de redes sociales sin más regulación que el “free-speech”, cualquiera puede enviar una foto de un animal y atribuirselo a un personaje de la televisión.

El problema es que en “Que te lo digo” muchas veces el chequeo o las pruebas nunca están presentes, así como tampoco el rigor periodístico. Lo peor es que como Rojas cree tener la razón al punto de imponerla, llega a los arrebatos personales, a las peores bajezas que puede hacer en televisión, con tal de difundir lo que a todas luces es una mentira. Y su gente las repite y sigue al pie de la letra los insultos. Un circulo vicioso tóxico que demuestra la poca humanidad que hay entre quienes consumen programas faranduleros.

Lo peor es que el mismo Sergio no hace nada para controlar a su manada. Les da libertad de acción y en ello ocurren cosas como lo que le pasó a Renata Bravo, que relató además que fueron tantas las amenazas que terminó vendiendo el auto cuya patente fue revelada en el programa de Zona Latina. Si algo le llega a pasar a algunos de los afectados -que ni Dios quiera que ocurra-, ya sabemos quién es el responsable.

El culto a la misoginia

Como el blanco preferido de Sergio Rojas son las mujeres, los “pirañas” también se suman al coro denigrante contra el género femenino. Antonella, lamentablemente, lo sufre todos los días cuando es acosada y violentada. Y lo vemos todos los días en nuestras redes.

El grueso de los comentarios ataca directamente a la actriz. Se repiten conceptos como que es “traicionera”, “falsa”, “desleal” y que está “jugando el papel de víctima”. Gran parte de los usuarios argumenta que Sergio Rojas solo “reaccionó” o “le contestó” a ataques previos de ella en su nuevo programa (Plan Perfecto). Frases como “Ella empezó”, “Sin llorar” o “Le patean la jaula a Sergio, ¿para qué?” sintetizan esta postura.

Lo cierto es que nada puede justificar que un macho sin alma pueda agredir a una mujer. Y lo que más estresa es que sean las mismas mujeres los que avalen las malas prácticas de Rojas y que insulte todos los días a una figura como Ríos, solo porque su amor platónico o rey tenga la razón, aún cuando la forma empleada para imponerla no es la positiva.

Al final, ¿de qué sirven todas las campañas de bullying si en la televisión hay personas que la emplean y personas que la justifican? Como dice el dicho: Lo que diga Pedro de Juan, habla más mal de Pedro que de Juan. Y las actitudes de “Los pirañas” solo los hacen ver mal a ellos. Y peor si actúan a nombre de quien a diario, hace daño.

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