Sabrina Salerno alcanzó la fama global en la década de 1980, llegando a competir directamente en las listas de éxito con figuras de la talla de Madonna y Michael Jackson tras vender más de 20 millones de discos. A pesar de su estatus de ícono cultural y sex symbol, la artista sostiene una postura crítica respecto a las etiquetas impuestas por los medios de comunicación de la época. “El sentirse en solitud no tiene nada que ver con ser un sex symbol”, afirma Salerno, matizando declaraciones del pasado y relativizando el impacto de la prensa de los ochenta, a la que se enfrentaba con firmeza en conferencias de prensa masivas. Su éxito con el tema Boys ha experimentado un resurgimiento a través de plataformas como TikTok, lo que la cantante define como una forma de reivindicación frente a quienes pronosticaban una carrera efímera basada en el consumo rápido.
Dinámicas de género y colaboración en la escena musical
Con cuatro décadas de experiencia en la televisión y la música, Salerno manifiesta una clara preferencia por el trabajo conjunto con mujeres en el escenario, citando colaboraciones con Raffaella Carrà, Sandra Mondaini y Jo Squillo. La intérprete describe las relaciones profesionales con sus compañeras como espacios de intercambio inteligente y apoyo mutuo. En contraste, señala que el trabajo con hombres a menudo exige un esfuerzo adicional para asegurar el espacio propio debido a dinámicas de dominación y competencia. Respecto a la gestión de la crítica en la era digital, aconseja a las generaciones jóvenes analizar la procedencia de los insultos en redes sociales, vinculándolos a la insatisfacción personal de los denominados haters.
El estudio de grabación de Treviso y los encuentros internacionales
Junto a su esposo, Salerno gestiona un estudio de grabación en la región del Véneto que ha servido de base para producciones de artistas de renombre. Entre las experiencias compartidas, destaca la visita inesperada de Mick Jagger en bicicleta a las ocho de la mañana o el rodaje de un disco completo por parte de Vasco Rossi. Asimismo, relata situaciones singulares como la llegada del actor francés Gérard Depardieu en un avión privado sin documentación de identidad, lo que requirió el aval de los propietarios del estudio ante las autoridades. Salerno también recuerda llamadas telefónicas de Diego Armando Maradona durante la madrugada y un intento de aproximación del cantante Luis Miguel, al que decidió no responder. Actualmente, la artista concentra su actividad profesional en Francia, donde participa desde hace dos décadas en un espectáculo musical que acumula cinco millones de entradas vendidas.

