Durante una jornada lluviosa en la Casa Semaneros del programa “Vecinos al límite”, los participantes comenzaron a compartir detalles de sus historias de vida y los momentos que más los habían marcado. En este contexto, el argentino Agustín Pastorino preguntó a Laura Prieto si tenía hermanos. La respuesta de la uruguaya de 40 años dio paso a uno de los momentos más emotivos del encierro.

La tragedia que marcó su adolescencia

Prieto reveló que su núcleo familiar sufrió un quiebre definitivo cuando ella tenía 15 años. “Tenía tres hermanos. Uno murió y tengo dos hermanos mayores”, explicó la exintegrante de “Calle 7”, detallando las circunstancias de la pérdida de su hermano menor de los mayores, quien en ese entonces tenía 23 años. “Mi hermano… se quedó dormido con una estufa a gas. Tenía 23 años y estaba solo en su departamento”, relató.

Esta muerte impactó profundamente la dinámica de su hogar. “Se murió la mitad de mi familia. Éramos cuatro hermanos y mis papás. Y se murió mi papá, mi mamá, mi hermano. Me quedan solo mis dos hermanos y yo”, lamentó Prieto, especificando que su padre falleció al año siguiente de la tragedia y su madre algunos años más tarde.

La participante destacó el fuerte vínculo que mantenía con su hermano fallecido, a quien describió como su mejor amigo y el principal impulsor de su carrera en el modelaje. La imposibilidad de superar el duelo en su entorno habitual se transformó en la principal razón para abandonar Uruguay.

“Creo que una de las razones por las cuales salí de Uruguay fue porque no soportaba. Como que todos los lugares me recordaban a mi hermano”, confesó, añadiendo que la cotidianidad de las calles le generaba constantes recuerdos del doloroso suceso.

Distanciamiento familiar e independencia extrema

A pesar de que mantiene contacto con sus dos hermanos sobrevivientes, Prieto admitió que la relación se enfrió permanentemente tras el fallecimiento de su madre. “Tengo una buena relación, pero un poco lejana. No somos tan cercanos”, manifestó.

Asimismo, la uruguaya expresó que sintió una falta de apoyo por parte de sus familiares en las etapas más complejas de su vida. “Siento que pasé muchas cosas y como que mis hermanos no se las jugaron tanto por mí. Pudieron salvarme de situaciones difíciles y no lo hicieron. Como que me soltaron”, declaró.

Hacia el final de su intervención, la participante reflexionó sobre cómo estas pérdidas sucesivas y la posterior falta de una red de contención formal la obligaron a desarrollar una independencia extrema para subsistir. “Toda mi vida me las tuve que rebuscar sola. Yo soy muy sola. La única contención que tengo soy yo. Y si yo no salgo a la calle a trabajar, no como”, concluyó.

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