Un reciente incidente protagonizado por Britney Spears en un restaurante de Los Ángeles ha generado un claro contraste entre las versiones de los testigos y la defensa de su equipo. La noche del miércoles 13 de mayo, en el Blue Dog Tavern de Sherman Oaks, varios comensales reportaron un comportamiento inusual por parte de la cantante.
Según TMZ, Spears habría “gritado, ladrado y sostenido un cuchillo” durante su cena. El periodista Jeff Sneider, quien cenaba cerca, describió el momento como “loco” en X y afirmó que “una clienta temió por su vida”. Page Six añadió que la cantante encendió un cigarrillo dentro del local y que su mesa quedó “desordenada como si un niño pequeño hubiera estado allí”. Algunos testigos incluso señalaron que, aunque el cuchillo causó temor, pudo haber sido un olvido de la artista.
La versión oficial: una cena tranquila
En contraposición, el representante de Britney Spears emitió un comunicado el jueves 14 de mayo, rechazando categóricamente las acusaciones. El portavoz afirmó que las versiones sobre su conducta fueron “exageradas por completo” y que la cantante “estaba disfrutando de una cena tranquila con su asistente y guardaespaldas”.
Respecto al cuchillo, el representante explicó que Spears “simplemente estaba contando la historia de cómo su perro le ladraba a los vecinos” y que “estaba cortando su hamburguesa por la mitad”. Subrayó que “en ningún momento puso a nadie en peligro con un cuchillo” y denunció un “ataque constante” de los medios, comparándolo con situaciones vividas por la artista hace dos décadas. La disparidad de los relatos mantiene la polémica en el aire.
