El escenario de la ficción en Chile está viviendo una transformación radical impulsada por los nuevos hábitos de consumo digital. Mientras el ecosistema de las “mininovelas” de Canal 13 celebra un liderazgo general en el país, una producción en particular ha logrado despegarse del resto para convertirse en un fenómeno sin precedentes: Enamorada(s). Estrenada el pasado 5 de marzo, la obra no solo marca un hito por ser la primera teleserie vertical de temática LGBT en el país, sino que ya ostenta el título de la más vista con un acumulado de 90.928.588 visualizaciones a través de plataformas como 13Go, TikTok, Instagram y YouTube Shorts.

Un triángulo amoroso que desafía etiquetas

La trama se sumerge en la vida de Sofía Ramírez (interpretada por Catalina Covarrubias), una mujer cuya vida parece resuelta mientras prepara su boda con Álvaro San Martín (Raimundo Alcalde). Sin embargo, el regreso de Lorenza Arismendi (María Pedrique), la mejor amiga de su prometido, detona una conexión inesperada. Lo que comienza como una cercanía impulsada por el afecto común hacia Álvaro, deriva en una “llama mágica” que obliga a las protagonistas a enfrentar sus sentimientos, aun a riesgo de herir a quienes aman.

Jaime Morales, creador y guionista de la historia, atribuye este éxito a un enfoque humano que trasciende las categorías tradicionales. “No quisimos contar una historia de salida del clóset, sino una historia de personas que se enamoran, con todo lo que eso implica: dudas, valentía, contradicciones, alegría y miedo”, explica Morales. Para el autor, el formato vertical ha sido clave, permitiendo que la audiencia consuma ficción de manera “rápida, cercana y emocionalmente intensa”.

El impacto en el elenco y la audiencia global

Para los protagonistas, la respuesta orgánica del público es un reflejo del avance social. Catalina Covarrubias destaca que la alta sintonía demuestra un cambio en el foco social hacia el acto de amar, más allá de los prejuicios. Por su parte, María Pedrique subraya que el éxito radica en haber construido un lenguaje actoral auténtico que equilibra la rapidez del formato digital con la honestidad emocional.

Incluso Raimundo Alcalde, quien encarna el vértice del conflicto amoroso, señala que la identificación del público nace de la universalidad del triángulo amoroso. “Es una situación compleja que pasa en la vida real… demuestra que el amor no tiene géneros”, afirma. El fenómeno ha escalado fronteras de tal manera que el equipo reporta interacciones en diversos idiomas, un hecho que Claudia Conserva, quien realizó un cameo en la producción, califica como sorprendente pero justificado por la impecable ejecución técnica y el montaje con ritmo que “atrapa” al espectador desde el primer segundo.

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