La historia de la televisión chilena guarda episodios que, vistos bajo la lupa actual, resultan alarmantes por su falta de empatía y ética profesional. Uno de los momentos más tensos y recordados involucra a Nicole Moreno, conocida entonces como “Luli Love”, quien hace quince años protagonizó un violento altercado con la prensa de espectáculos tras una jornada de esparcimiento nocturno. Lo que en su momento fue consumido como un “viral” de humor o una rabieta de una figura pública, hoy se lee como el síntoma de una industria que priorizaba el rating por sobre la salud mental de sus protagonistas.
Un hostigamiento disfrazado de reporteo
El incidente ocurrió a la salida de una discoteca, cuando un reportero del extinto programa Secreto a Voces de Mega abordó a Moreno. La pregunta que detonó el conflicto fue una interpelación directa sobre su capacidad para conducir: “¿Vas a manejar, Luli? Te vimos nosotros bebiendo”. En aquel periodo de “Farandulandia”, era habitual que los equipos de prensa siguieran cada paso de los famosos en su vida privada, ejerciendo una vigilancia constante que rozaba el acoso.
La reacción de Nicole Moreno fue inmediata y visceral. Desbordada por la situación, comenzó a exigir a gritos la presencia de Carabineros para realizarse una alcoholemia, intentando defenderse de una acusación pública antes de que esta siquiera llegara a las pantallas. La modelo, visiblemente afectada, verbalizó un sentimiento que muchos callaban: “Porque estoy chata de la farándula. Los odio, te odio”.
La falta de límites y el “Show” permanente
Este episodio no fue un caso aislado. Durante años, Nicole Moreno fue blanco de una persecución mediática que generó en ella una profunda “tirria” hacia la prensa rosa. La dinámica de la época no contemplaba el estado emocional del entrevistado; por el contrario, la “pérdida de control” era el insumo principal para las pautas de los programas de espectáculos.
A pesar de que el periodista intentó justificar su presencia recordando el apoyo brindado en candidaturas previas —como la del Copihue de Oro—, la respuesta de la modelo fue tajante: “Yo no vivo de ustedes, yo soy empresaria”. Esta frase, que se volvió icónica, reflejaba el deseo de una mujer joven de desmarcarse de un sistema que la reducía a un personaje de escándalos.
Evolución y resiliencia frente al pasado
Con el paso de los años, el panorama ha cambiado drásticamente. Nicole Moreno logró alejarse de los focos mediáticos por un tiempo para reaparecer con una faceta renovada y exitosa en el fisicoculturismo, donde ha obtenido múltiples reconocimientos internacionales. Su transformación hacia un estilo de vida “zen” y deportivo es el testimonio de una resiliencia necesaria para sobrevivir a una era televisiva que rara vez pidió disculpas por los daños colaterales de su cobertura.
Hoy, la reaparición de estos registros sirve como un recordatorio crítico sobre la importancia del respeto a la integridad de las personas, incluso cuando están bajo el escrutinio público. La farándula del ayer, agresiva y sin filtros, dejó cicatrices que figuras como Moreno han sabido sanar lejos de las cámaras que alguna vez intentaron capturar su quiebre emocional.
