El panorama político nacional atraviesa un momento de particular tensión, marcado no solo por las decisiones legislativas, sino por la forma en que estas se transmiten a la ciudadanía. En una reciente intervención en Meganoticias Alerta, el periodista Rodrigo Sepúlveda puso el dedo en la llaga sobre lo que considera el “problema de raíz” de la actual administración: una deficiente estrategia comunicacional que está pasando una factura alta en la aprobación pública.

Gobernar no es lo mismo que hacer campaña

Uno de los puntos más críticos del análisis de Sepúlveda radica en la transición de la retórica electoral a la gestión de Estado. Según el comunicador, existe una confusión evidente en las filas oficialistas sobre cómo dirigirse al país. “Hacer gobierno no es lo mismo que hacer campaña”, sentenció, enfatizando que el mensaje gubernamental debe ser transversal y llegar a todos los sectores de manera clara y sincera.

La crítica apunta a que el Ejecutivo se ha enredado en su propio discurso, generando confusión a través de lo que Sepúlveda denomina “frases sueltas” y acusaciones sin nombre ni apellido. Esta opacidad informativa no solo debilita la confianza, sino que genera una sensación de improvisación que los ciudadanos perciben de forma inmediata.

El costo de los “autogoles” comunicacionales

Para el periodista, la comunicación actual carece de tres pilares fundamentales: claridad, dirección y empatía. La falta de estos elementos ha llevado al Gobierno a cometer errores no forzados o “autogoles” que podrían haberse evitado con una asesoría técnica adecuada. En este sentido, Sepúlveda sugirió que el Ejecutivo debería “encerrarse” y buscar ayuda profesional externa para mejorar sus procesos de transmisión de información.

Un ejemplo concreto mencionado fue el manejo de temas sensibles como el oficio 16 relacionado con la Junaeb, donde la interpretación inicial de la ciudadanía fue de un recorte masivo. Para el editor, este tipo de situaciones demuestran que, cuando la información no es directa ni transparente, el vacío es llenado por la incertidumbre y el malestar social.

Un problema de “tronco y raíz”

Finalmente, Sepúlveda subrayó que este no es un problema superficial, sino una falla estructural. Al no poder comunicar con éxito sus hitos o explicar adecuadamente sus retrocesos, el Gobierno se distancia de quienes le otorgaron el voto. La advertencia es clara: si no existe una rectificación en la forma de conectar con la gente, el desgaste en las encuestas seguirá profundizándose, ya que la política, en gran medida, es la gestión de las expectativas y la realidad a través del lenguaje.

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