La estabilidad laboral y el ambiente interno en el canal Zona Latina parecen atravesar su momento más crítico. Tras la bullada salida de Antonella Ríos, quien abandonó su espacio de forma abrupta, el foco de la controversia se ha desplazado hacia la figura de Sergio Rojas. Lo que inicialmente parecía un conflicto aislado ha escalado a una serie de denuncias públicas sobre su comportamiento profesional, siendo el testimonio de Manu González el más reciente y crudo en salir a la luz.

“Bórrame de tu vida”: El origen del quiebre

Durante su participación en el programa ¡Hay que decirlo!, Manu González decidió alzar la voz sobre los tensos episodios que vivió mientras compartía casa televisiva con Rojas. El periodista español detalló que la fricción comenzó debido a las constantes críticas que el programa de Rojas, Que te lo digo, lanzaba contra Zona de Estrellas, espacio donde trabajaba González.

Según González, los ataques de Rojas carecían de fundamento ético, considerando que mientras uno era un programa oficial del canal, el otro funcionaba como una producción independiente con lógicas y presupuestos distintos. Esta dinámica de desprestigio constante hacia sus propios colegas de señal fue el detonante de un ambiente hostil que terminó por fracturar cualquier lazo de compañerismo.

El incidente en los camerinos

El punto de no retorno ocurrió en la zona de vestuarios del canal. González relató que, tras decidir ignorar a Rojas para mantener la paz mental, fue provocado directamente por el animador. Mientras González se cambiaba de ropa, escuchó a Rojas lanzar comentarios sarcásticos sobre “la educación de los europeos”.

La reacción de González fue inmediata y tajante. “Me pilló en calzoncillos y abrí la puerta y grité: ‘Mira, porque me pillas en calzoncillos, pero si voy ahí, vamos a tener más que palabras’”, recordó el periodista. En ese momento, González le exigió de forma definitiva: “Bórrame de tu vida, bórrame de tu memoria”.

Un patrón de comportamiento cuestionable

La crítica hacia Rojas no se limita a un altercado aislado, sino a un método de trabajo basado en el argumento unilateral y la descalificación del par. González fue enfático al señalar que le hacía daño tener que justificar cada una de sus acciones frente a alguien que solo busca argumentar para su propio beneficio.

Este destape de antecedentes deja entrever que la salida de Antonella Ríos no fue un hecho fortuito, sino la consecuencia de una cultura de trabajo tóxica liderada por figuras que, bajo la excusa de la irreverencia, cruzan la línea del respeto profesional. La figura de Sergio Rojas queda hoy cuestionada no solo por su audiencia, sino por sus propios pares, quienes ya no están dispuestos a silenciar los agobiantes encuentros tras bambalinas.

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