El conflicto legal que enfrentaba al periodista Sergio Rojas con el animador Rafael Araneda y su esposa, Marcela Vacarezza, ha llegado a su fin tras un extenso proceso judicial. La controversia se originó a principios de 2026, cuando Rojas emitió comentarios en su programa Qué te lo digo de Zona Latina, cuestionando las motivaciones de la familia respecto a la adopción de su hijo menor.

Rojas había sugerido que la adopción tenía como fin “vanagloriarse”, lo que gatilló una ola de críticas y acciones legales. El caso no solo escaló a los tribunales mediante una querella por injurias graves, sino que también movilizó a la Defensoría de la Niñez y generó más de 50 denuncias ante el Consejo Nacional de Televisión (CNTV), organismo que posteriormente formuló cargos contra los operadores por los dichos emitidos.

Los detalles de la conciliación

Tras meses de disputa, las partes alcanzaron un acuerdo con el objetivo de evitar una condena penal para el periodista y, primordialmente, resguardar el interés superior del niño involucrado. Según detalló la abogada de la familia, Antonia Biggs Sutil, el acuerdo estableció dos puntos fundamentales para el cierre de la acción penal:

  • Disculpas públicas: Rojas debió retractarse y ofrecer disculpas a la familia frente al tribunal.
  • Reparación económica con fines sociales: Se acordó la realización de una donación a una fundación dedicada a la protección de la infancia.

La defensa de la familia subrayó que los dichos de Rojas afectaron la honra, dignidad e identidad del menor, superando los límites del derecho a la opinión y exponiendo innecesariamente su vida privada.

La reflexión del periodista

El comunicador se refirió al término del conflicto en su espacio televisivo, confirmando que el tema está “absolutamente zanjado”. “Hay un reconocimiento de mi parte, y más allá de lo legal, tiene que ver con lo personal de hacer la reflexión de tener cuidado con las formas”, reconoció Rojas, admitiendo que hablar de un menor de edad fue un “error innecesario”.

A pesar de que inicialmente el tono del periodista fue confrontacional —llegando a calificar a Araneda con términos despectivos tras las primeras denuncias—, el acuerdo permitió una salida pacífica. Con esta resolución, la familia Araneda-Vacarezza comunicó su decisión de cerrar este capítulo de manera definitiva, reafirmando que su prioridad fue siempre la protección de su hijo frente a la exposición pública.

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