El estreno de la serie Alguien tiene que saber en Netflix, basada en la desaparición y muerte de Jorge Matute Johns, ha desatado una profunda indignación en su familia. María Teresa Johns, madre del joven desaparecido en 1999 en la discoteca “La Cucaracha”, rompió el silencio este miércoles en una entrevista con el matinal Buenos Días a Todos de TVN. Durante su intervención, calificó la producción como “una basura” y acusó a los realizadores de lucrar con la tragedia que ha marcado su vida por casi tres décadas.

Incumplimiento de acuerdos y daño a la salud

Uno de los puntos más críticos expuestos por Johns es el presunto incumplimiento de un compromiso por parte de la productora Fábula. Según su relato, existía un acuerdo previo para no utilizar nombres reales, locaciones ni situaciones específicas del crimen. “Encuentro insólito… no entiendo por qué si se comprometen a algo, no se cumple”, manifestó, subrayando que la exposición mediática de la serie ha deteriorado gravemente su salud y le ha impedido llevar un duelo en paz.

La madre de “Coke” reveló además un tenso encuentro ocurrido en 2025 con Juan de Dios Larraín, uno de los dueños de la productora. Johns aseguró que fue tratada de “cobarde” por no autorizar la producción. “Cobardes son ellos que han lucrado… han hecho cosas que no corresponden, hay cosas que no ocurrieron”, fustigó, cuestionando la veracidad de la historia que se cuenta en la pantalla.

El impacto de una imagen perturbadora

María Teresa Johns relató una experiencia reciente que calificó como el límite de su tolerancia. Según denunció, mientras revisaba su teléfono celular hace dos noches, recibió una fotografía del cráneo de su hijo, una imagen que ella solo había visto en privado durante el proceso de sepultación. “Me ponen el cráneo de Coke. Toda la promoción que hicieron… usaron la cara de mi hijo”, lamentó profundamente.

Cuestionamientos a la “verdad” de la serie

Para la familia Matute, el título de la producción —Alguien tiene que saber— resulta inapropiado considerando que el caso judicial aún no ofrece respuestas definitivas. “Si yo no tengo la verdad, ¿qué verdad van a contar ellos?”, cuestionó Johns, quien incluso llegó a pedir a los productores que esperaran a que ella falleciera antes de lanzar el proyecto para evitarle este sufrimiento.

Finalmente, Johns reiteró su indignación ante lo que considera una falta de respeto a la memoria de su hijo y a su proceso de sanación, afirmando que cada vez que intenta avanzar, este tipo de producciones la obligan a retroceder en su dolor.

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