En el ecosistema de la televisión chilena, hay quienes construyen carreras a base de personajes memorables, estudio y respeto por el oficio, y hay otros que parecen haber optado por el camino del grito, la descalificación y el “cahuín” como única forma de mantenerse bajo los focos.

Esta semana fuimos testigos de un nuevo capítulo de esta disparidad de criterios. Vasco Moulian, hoy más cercano al rol de polemista profesional que al de creador, arremetió con una agresividad innecesaria contra uno de los actores más respetados y queridos de nuestra escena nacional: Francisco “Pancho” Melo.

El origen del “berrinche”

Todo comenzó cuando Melo, en un ejercicio de honestidad y defensa del gremio, cuestionó la falta de rigor periodístico de programas de farándula —específicamente tras un polémico reportaje sobre Elvira López—. La respuesta de Moulian no fue un argumento, sino un ataque visceral. Utilizando términos como “pajero” y “flojo”, Vasco intentó ningunear a Melo acusándolo de querer “hacerse el cool” por criticar un formato que, seamos sinceros, vive de la miseria ajena.

¿Quién critica a quién?

Aquí es donde la crítica de Moulian se cae por su propio peso. Resulta casi irónico que alguien que hoy habita los márgenes de la opinión farandulera trate de “flojo” a un actor que no ha parado de trabajar en las últimas tres décadas.

Hablemos de trayectorias:

  • Francisco Melo es sinónimo de la época dorada de las teleseries chilenas (Sucupira, Romané, Los Pincheira) y ha sabido reinventarse en thrillers contemporáneos como Los Casablanca, además de mantener una carrera sólida en el teatro y las series. Su “criterio” nace desde el escenario y el set de grabación.
  • Vasco Moulian, por su parte, parece haber quedado atrapado en el personaje del “ex hombre fuerte de la TV” que hoy necesita disparar hacia arriba para que alguien lo escuche. Su criterio hoy es el del clickbait y la polémica de turno.

El arte de actuar vs. el arte de molestar

Moulian acusa a Melo de “ningunear a un equipo de trabajo”. Pero lo que el opinólogo no entiende —o no quiere entender— es que criticar la falta de ética o el sensacionalismo no es flojera; es responsabilidad profesional.

Es fácil sentarse frente a un micrófono a tratar de “pajero” a quien ha dedicado su vida a construir cultura. Lo difícil es mantener la dignidad artística en una industria que premia el escándalo por sobre el talento. Mientras Pancho Melo sigue sumando seguidores por su trabajo y su calidad humana, Vasco Moulian solo parece sumar minutos de pantalla a costa de incendiar puentes con sus propios ex colegas.

Al final del día, el público sabe distinguir. Sabemos quién se gana la vida interpretando realidades y quién intenta sobrevivir insultando a quienes sí tienen algo que decir. Vasco, quizás el “pajereo” no es de quien critica el contenido basura, sino de quien no tiene más recursos que el insulto para seguir vigente.

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