El paso de los artistas por la televisión abierta suele ser un arma de doble filo, pero para Soulfía, la experiencia en “Fiebre de Baile” se ha transformado en un puente hacia una audiencia que no necesariamente consume música urbana o pop contemporáneo. En una reciente entrevista en “Tamo en Vivo” de La Junta Plus, la intérprete compartió anécdotas que reflejan el fenómeno de masividad que otorga la pantalla chica, destacando un encuentro particular en el sur de Chile que simboliza este nuevo alcance.

El encuentro en Valdivia: Un respaldo inesperado

Soulfía relató una situación vivida durante un viaje a Valdivia, donde una mujer de avanzada edad y una niña se le acercaron de manera espontánea. “Ellas no me conocen por mi música”, pensó la artista en un primer momento, intuyendo que el motivo del acercamiento era puramente televisivo. La sorpresa fue mayor cuando la mujer le manifestó su descontento por la eliminación de la cantante en el programa de baile.

“Pucha, que fome que la hayan eliminado”, le comentó la seguidora, añadiendo críticas hacia la gestión del programa y la televisión en general. Este tipo de interacciones, cargadas de cercanía y empatía, han sido una constante desde que Soulfía decidió incursionar en la competencia de baile, demostrando que su carisma traspasó el objetivo inicial de la interpretación musical.

Expandir el horizonte de oyentes

Uno de los objetivos estratégicos de la cantante al entrar al programa era, precisamente, visibilizar su trabajo ante personas que no pertenecen a su núcleo habitual de seguidores. La apuesta parece haber dado frutos, pues Soulfía asegura haber recibido múltiples mensajes de nuevos oyentes que llegaron a su catálogo musical gracias al programa.

“Ahora escucho tu música, soy una nueva oyente tuya. Te conocí por Fiebre de Baile, le di una oportunidad a tu música y me encantó”, es uno de los testimonios que la artista destaca con orgullo. Este flujo de nuevos seguidores es vital para cualquier músico en la industria actual, especialmente en Chile, donde la competencia es alta y los nichos pueden ser cerrados.

El desafío de ser mujer y artista en Chile

Soulfía aprovechó la instancia para reflexionar sobre lo complejo que resulta posicionarse en la escena local. “Es difícil ser mujer y dedicarse a la música en Chile”, afirmó, subrayando que las artistas deben diversificar sus talentos y plataformas para lograr “sonar en todo el mundo”.

Para ella, participar en un programa de gran audiencia no es solo una cuestión de fama momentánea, sino una herramienta de marketing necesaria para que su mensaje y su propuesta artística lleguen a oídos que, de otra forma, jamás habrían sintonizado su trabajo. La validación de una señora en Valdivia o de una niña que la descubre en el televisor son, para Soulfía, los verdaderos indicadores de que su paso por la televisión cumplió su propósito fundamental.

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