La mañana de este martes marcó un punto de quiebre en el Departamento de Prensa de Mega. En una decisión administrativa que ha generado desconcierto, la señal del Grupo Bethia ejecutó una ola de despidos que terminó con la trayectoria de ocho profesionales. Entre los nombres destaca el de Sabrina Kennard, una de las figuras más queridas y competentes del área internacional, quien fue removida de sus funciones de forma inmediata, privándola de cualquier instancia de despedida ante las cámaras o sus compañeros de equipo.

Un adiós por WhatsApp ante el bloqueo del canal

La salida de Kennard no fue la de una profesional que cierra un ciclo de común acuerdo, sino la de una trabajadora a la que se le cerraron las puertas de un momento a otro. Sin espacio en pantalla para agradecer a los televidentes que la acompañaron desde su debut en diciembre de 2022, la periodista tuvo que recurrir a un mensaje en el grupo de WhatsApp interno para contactar a sus colegas.

“Chicos, me despido de los megachats. No alcancé a despedirme de todos en persona, pero de seguro nos volveremos a encontrar”, escribió la conductora en un texto marcado por la resignación profesional. A pesar de la frialdad de su salida, Kennard optó por la elegancia, calificando al equipo como “de lujo” y agradeciendo los consejos recibidos durante sus tres años en la estación.

El ascenso interrumpido de una figura clave

La gestión de Mega resulta especialmente cuestionable considerando el crecimiento que Kennard había sostenido en la señal. Tras su llegada desde TVN, la periodista se consolidó rápidamente en el bloque internacional y, para agosto de 2025, se le había confiado el liderazgo de Meganoticias Ahora en la segunda señal del canal. Su desempeño no solo era valorado por la audiencia, sino que aportaba un perfil técnico y riguroso a la cobertura de noticias globales.

Esta decisión administrativa no solo afecta a una profesional en su mejor momento, sino que abre un flanco de tensión interna de proporciones familiares. Su hermana, Natasha Kennard, continúa siendo una de las figuras principales de la estación y actualmente se encuentra en Londres cumpliendo labores para el canal. La desvinculación abrupta de Sabrina plantea una interrogante ética sobre cómo la dirección ejecutiva maneja el clima laboral y el respeto hacia sus rostros más valorados.

Despidos masivos y silencio corporativo

El caso de Sabrina Kennard es la cara visible de una poda estructural que afectó a ocho áreas distintas: Fabián Morales (Deportes), Rafaela Bremer (Economía), Luis Castillo (Reportajes), Isidora Paul (Crónica), Igor Ibarra (Corresponsalía), Ana Valenzuela (Investigación) y Cristopher Armijo (Mesa adaptadora).

Hasta el momento, el Grupo Bethia no ha emitido ningún comunicado oficial que justifique esta medida. La falta de transparencia y la negativa a permitir que los comunicadores cierren sus procesos de cara al público repite un patrón de gestión de crisis que prioriza las planillas financieras por sobre el respeto a la trayectoria periodística.

Compartir.
Exit mobile version