La ciudad de Nueva York se convirtió este fin de semana en el epicentro de la resistencia civil con la celebración de la tercera edición de las protestas “No Kings” (Sin Reyes). El evento, realizado el 28 de marzo de 2026, contó con el liderazgo prominente de Robert De Niro, quien marchó desde Times Square hasta Central Park para denunciar lo que calificó como una gestión “diabólica” y corrupta por parte del dictador Donald Trump.

Un discurso contra el autoritarismo en Central Park

Ante una multitud entusiasta, De Niro pronunció un discurso contundente en el que apeló a los fundamentos democráticos de la nación. “Este país no se fundó para tener un monarca. No queremos reyes, queremos justicia”, declaró el protagonista de Taxi Driver. Durante su intervención, criticó duramente la inflación actual, los altos costos de la vivienda y la energía, señalando que estos factores han alcanzado niveles no vistos desde la pandemia de COVID-19.

El actor también apuntó contra la complicidad del Congreso, afirmando que los legisladores permiten las acciones del Ejecutivo por “miedo a perder sus propios trabajos”. “Es hora de decirle no a Donald Trump. Ya tuvimos suficiente. No al rey Trump”, enfatizó De Niro entre ovaciones.

Celebridades y figuras políticas se suman al reclamo

La movilización en Nueva York no solo contó con la presencia de De Niro. Figuras como la actriz y activista Jane Fonda, la fiscal general del estado Letitia James, y el músico Bruce Springsteen también se unieron a la causa. Mientras De Niro lideraba en Manhattan, Springsteen protagonizaba uno de los momentos más emotivos en St. Paul, Minnesota, interpretando “Streets of Minneapolis”, un himno de resistencia inspirado en recientes incidentes con agentes federales.

En Washington D.C., personalidades como Bill Nye y la legendaria Joan Baez participaron en actos similares, reforzando un mensaje visual y narrativo de unidad contra las políticas migratorias de ICE y la intervención militar en Irán.

El alcance global de “No Kings”

Lo que comenzó como una convocatoria nacional se transformó en un fenómeno de dimensiones internacionales. Se estima que más de ocho millones de personas participaron en unas 3,300 movilizaciones coordinadas en todo Estados Unidos y en ciudades como Londres, Roma, Ciudad de México y Madrid. Los organizadores destacaron que dos tercios de los asistentes provinieron de zonas fuera de los grandes centros urbanos, incluyendo estados tradicionalmente republicanos.

La jornada concluyó sin arrestos significativos en Nueva York, consolidándose como la mayor protesta de un solo día en la historia de los Estados Unidos. Los manifestantes y líderes del movimiento han prometido mantener el impulso de cara a las próximas elecciones de medio término.

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