La reciente emisión del programa “Podemos Hablar” de Chilevisión se convirtió en el escenario de un crudo descargo por parte de Perla Ilich. La mediática representante del pueblo gitano en Chile abordó las declaraciones emitidas por Catalina Sandoval, concejala de Chillán, quien en una sesión oficial se refirió a la comunidad gitana en términos despectivos, comparándolos con una plaga. Ilich, visiblemente afectada, relató cómo este tipo de discursos de odio impactan directamente en la sensibilidad de los niños y en la convivencia cotidiana de las casi 20.000 personas que componen esta etnia en el país.

Un impacto que trasciende lo político

Durante la entrevista, Perla Ilich compartió el doloroso testimonio de su hija de 13 años, quien al enterarse de los dichos de la autoridad, cuestionó entre lágrimas la deshumanización de su pueblo. “Mi hija llega con los ojos llenos de lágrimas y me dice: ‘Mamá, nosotros no somos una plaga, somos seres humanos’. Son personas, los hijos de mis amigas y de los gitanos que no conozco son personas”, enfatizó Ilich. La invitada subrayó la gravedad de que tales palabras provengan de una figura que ejerce un cargo de autoridad y toma decisiones que afectan a la ciudadanía.

La controversia se originó a raíz de un incidente en Chillán, donde un grupo de gitanos intentó establecerse temporalmente para realizar el velorio de una mujer fallecida, tras no recibir autorización para utilizar una capilla local. Fue en ese contexto que la concejala Sandoval emitió las frases que hoy mantienen a la comunidad en alerta y evaluando medidas legales y sociales.

Discriminación sistemática en espacios públicos

El programa también expuso otros casos de exclusión, como el video de una mujer gitana a la que se le impidió el ingreso a un restaurante en la Región de Valparaíso. Perla aprovechó la instancia para denunciar que estos actos no son aislados. Relató una experiencia personal reciente donde su madre fue injustamente increpada en un local comercial, evidenciando un prejuicio arraigado que criminaliza o estigmatiza a los miembros de su etnia por su vestimenta o tradiciones.

“Estamos acostumbrados, pero no deberíamos estarlo porque somos personas. No hay que normalizar la discriminación”, sentenció Ilich, haciendo un llamado a detener los mitos y leyendas negativas que suelen rodear a su cultura.

Hacia una movilización histórica

Ante la falta de disculpas satisfactorias y la gravedad de los hechos, Perla Ilich anunció que la comunidad está organizando una marcha nacional, la cual podría concretarse entre los meses de abril y mayo. “Nunca los gitanos hemos hecho una marcha o una protesta, pero cuando una persona fomenta el odio desde un cargo público, no puede quedar así”, señaló.

Además, confirmó que ha iniciado gestiones con representantes del Gobierno para coordinar una reunión en el Congreso. El objetivo de este acercamiento es exigir respeto y establecer protocolos que eviten la proliferación de discursos de odio emanados desde instituciones del Estado. “Solo pedimos respeto, que esto no crezca, porque como personas públicas tenemos la responsabilidad de decir no al odio”, concluyó.

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