La trayectoria de Carla Ochoa ha dado un giro significativo en los últimos años, transitando desde la alta exposición mediática de las pasarelas y la televisión hacia un enfoque centrado en el bienestar integral y el emprendimiento. Durante su participación en el programa “Sin Editar”, conducido por Pamela Díaz, Ochoa reflexionó sobre su madurez a los 45 años, destacando que se encuentra en una etapa de plenitud donde la paz mental y la libertad son sus principales prioridades.

El éxito de Sidarta y la faceta empresarial

Uno de los pilares actuales en la vida de Ochoa es su marca de bienestar, Siddharta, la cual nació en marzo de 2020, coincidiendo con el inicio de la pandemia. La empresaria relató que, a pesar de las dificultades logísticas y la incertidumbre del encierro, logró consolidar una línea de productos que incluye bebidas energéticas con electrolitos y antioxidantes. “Ha sido un trabajo muy complejo, pero ha valido la pena”, afirmó sobre la expansión de su negocio, que hoy cuenta con presencia en importantes cadenas de distribución a nivel nacional.

Esta etapa emprendedora no solo representa un sustento económico, sino también una filosofía de vida. Ochoa enfatizó la importancia de cuidar tanto el cuerpo como la mente, integrando disciplinas como el yoga, el pilates y la meditación en su rutina diaria. Este cambio de enfoque le ha permitido enfrentar los desafíos con una “valentía” que, según sus palabras, aflora con mayor fuerza en los momentos más complicados.

Vínculos afectivos y la relación con sus ex

Un punto que llamó la atención durante la entrevista fue la madurez con la que Carla aborda sus relaciones pasadas. Especialmente relevante es el vínculo con su socio y expareja, Pedro, con quien mantiene una amistad profunda que trasciende lo convencional. Ochoa explicó que, aunque le han pedido matrimonio en tres ocasiones, su necesidad de libertad y su “luna en Sagitario” la han llevado a optar por relaciones sin las ataduras tradicionales del matrimonio.

“Mis relaciones no son normales, son maravillosas”, comentó al referirse a cómo ha logrado transformar el amor de pareja en una complicad familiar y laboral. Esta visión le permite hoy estar soltera pero “felizmente acompañada” por su círculo cercano, incluyendo a su hija Josefa, de 24 años, a quien describe como el mayor logro de su vida.

Reflexiones sobre la televisión y el amor propio

Al rememorar su paso por el reciente formato de telerrealidad, Ochoa confesó que fue un choque pasar de su tranquilidad absoluta a la exposición total. Sin embargo, destacó que utilizó sus “herramientas internas” para no perder el equilibrio frente a los conflictos y las provocaciones de otros participantes. Para ella, la evolución desde sus inicios en programas como “Morandé con Compañía” o “Pelotón” ha sido radical, priorizando hoy el amor propio por sobre la validación externa.

Finalmente, la comunicadora envió un mensaje sobre la importancia de respetarse y adorarse a uno mismo antes de buscar el afecto de terceros. “El compañero de vida que camine conmigo tiene que amarme igual o más de lo que yo me amo”, sentenció, dejando claro que su estándar actual no admite menos que una entrega absoluta y respetuosa.

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