Jhendelyn Núñez, quien era y sigue siendo una de las figuras más queridas y deseadas de nuestra televisión, regresa a la pantalla chica para sumarse a la nueva temporada de Fiebre de Baile en Chilevisión. La incorporación de la modelo, junto a la española Gala Caldirola, busca dinamizar la competencia del estelar, que en sus primeras semanas ha mantenido un perfil centrado estrictamente en lo artístico, al margen de las siempre existentes polémicas en torno a algunos participantes.
La trayectoria de Núñez ha estado marcada por hitos que la posicionaron como una de las figuras más queridas de la televisión chilena. Comenzó desde abajo, siendo parte de distintos teams veraniegos, hasta integrarse al elenco de “Morandé con compañía”, donde participó en diversos sketches.
Su popularidad y cautivante belleza, que la hizo ser adorada en múltiples foros de internet, hizo que su popularidad creciera como la espuma. Fue invitada a diversos estelares y todos los canales querían tenerla. Además, si bien participó en shows discotequeros en los tiempos de la bonanza farandulera, nunca participó ni estuvo involucrada en ninguna polémica, de las que eran habituales en los miles de programas destinados al rubro.
Este ascenso mediático tuvo su peak en febrero de 2015, cuando fue elegida Reina del Festival de Viña del Mar. Aquella victoria no solo consolidó su popularidad, sino que también demostró su capacidad para liderar campañas mediáticas con un despliegue de simpatía y profesionalismo que hoy vuelve a poner a prueba en la pista de baile.
Sus reflexiones y su vida fuera de las cámaras
Más allá de los focos, Jhendelyn Núñez ha destacado únicamente por su carrera televisiva y por su humildad, a diferencia de otras figuras que la desprestigiada farándula. “Lo que he logrado ha sido por mi perseverancia”, ha señalado al referirse a su camino en el mundo de los negocios, el cual inició a los 12 años vendiendo dulces en su colegio.
En una publicación de Instagram, habló sin tapujos sobre sus orígenes, desde su nacimiento el 6 de septiembre de 1988. “Vengo de una familia humilde, de esfuerzo, donde había amor, donde nunca faltó lo esencial, pero tampoco sobraban las cosas. Padres separados, y una ausencia que marcó”, expresó.
“Desde chica tuve claro que quería ser independiente. Vendía dulces en la básica. Trabajé durante toda la enseñanza media con permiso notarial para tener mis ahorros. Me salté etapas, crecí rápido… pero no me arrepiento”, comentó.
Agregó que en la actuallidad “entiendo muchas cosas. Valoro lo que he logrado en todos los aspectos, a pesar de no haber sabido las mochilas que cargaba o las etapas que me apuré en vivir”.
Jhen cerró diciendo que “somos hijas de padres que no fueron a terapia, que hicieron lo mejor que pudieron, pero también nos dejaron heridas que no eran nuestras. Y hoy, merecemos un futuro donde el dolor no se herede. Esa niña estaría orgullosa de la mujer que soy”.
En el momento en que Núñez era confirmada en el estelar de Machasa, la rancaguina había construido una vida fuera de las luces, pero activa en redes sociales, donde mostró que había conseguido su casa propia junto a su pareja, Francisco Navarrete.
El impacto en la competencia de Chilevisión
La llegada de Núñez y Caldirola representa un movimiento clave para los ejecutivos de Chilevisión. Se espera que ambas figuras no solo aporten calidad técnica en las coreografías, sino también el componente de notoriedad necesario para elevar la discusión en torno al programa.
Con este retorno, Jhendelyn Núñez busca reafirmar por qué sigue siendo una de las personalidades más vigentes del espectáculo nacional, combinando su experiencia en formatos de competencia con el respaldo de una audiencia que ha seguido su evolución desde sus primeras apariciones en programas como el viejo Morandé con Compañía.
