La edición de este lunes del programa de espectáculos Que te lo digo se transformó en el escenario de un preocupante ejercicio de presión mediática. Lo que inició como un reclamo administrativo por la difusión de un video terminó en una serie de amenazas directas por parte del conductor, Sergio Rojas, hacia la periodista Daniella Campos, recurriendo a la advertencia de exponer la vida privada de terceros como método de represalia.

El origen del conflicto: Un video de “Modo Cahuín”

La tensión estalló cuando Rojas manifestó su indignación por un registro publicado en el espacio digital Modo Cahuín, donde participa Campos. Según el animador, las imágenes lo mostraban en un estado inconveniente durante una celebración del equipo. A esto se sumó la filtración de una conversación privada entre ambos, lo que gatilló el “modo furia” del conductor frente a las cámaras de Zona Latina.

Pese a que Daniella Campos intentó explicar que ella solicitó bajar el material, pero que la decisión final recayó en el consenso del equipo de su podcast, Rojas desestimó los argumentos. “A mí tú no me vienes a decir que alguien sube algo sin tu consentimiento. ¿La culpa de quién es? ¿De Franco?”, increpó el periodista, aludiendo directamente a la pareja de la comunicadora.

Del reclamo a la amenaza directa

El tono de la interacción cruzó la línea de la ética profesional cuando Rojas, visiblemente descontrolado, utilizó información de carácter íntimo para amedrentar a su colega. Ante la insistencia de Campos sobre la responsabilidad compartida de su equipo, el animador optó por la vía de la extorsión televisada.

“Si tú quieres jugar a este juego, perfecto. Si a ti te parece que no hay ningún código, mañana ve en exclusiva las imágenes del comportamiento que tuvo tu pareja en el carrete de Que Te Lo Digo”, sentenció Rojas. No conforme con involucrar a un tercero ajeno al conflicto editorial, el conductor subió la apuesta mencionando incidentes personales de la ex Miss Chile: “Ve las imágenes del último altercado que tuviste en un salón de juego… Mi equipo considera que yo tengo que mostrar todo lo que tenga tuyo y de Franco”.

Un precedente peligroso en la pantalla

La actitud de Rojas no solo dejó “peinados para atrás” a los televidentes, sino que instaló un debate sobre los límites del poder frente al micrófono. La defensa de Campos fue tajante al calificar el actuar de su compañero: “Encuentro muy cobarde de tu parte que me estés interpelando en pantalla”.

A pesar de que la periodista enfatizó que siempre ha enfrentado las polémicas con hidalguía, la estrategia de Rojas de utilizar material sensible como moneda de cambio para “cobrar” una supuesta deslealtad editorial marca un punto crítico en el trato hacia sus pares, transformando una diferencia de trabajo en una amenaza de exposición pública de la vida privada.

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