El ambiente en los paneles de farándula nacional volvió a encenderse tras el reciente paso de Sandy Boquita por el programa “Sígueme”. Lo que debía ser una instancia para que la trasandina entregara su testimonio respecto a antiguos incidentes con el exalcalde de Colbún —en apoyo a las recientes denuncias de Betsy Camino—, terminó convirtiéndose en un cuestionable escenario de confrontación personal liderado por Daniela Aránguiz.
Un encuentro marcado por la frialdad
Según relató Boquita en el espacio “Que Te Lo Digo”, la tensión se manifestó incluso antes de salir al aire. La empresaria intentó establecer un contacto cordial en camarines, presentándose ante una Aránguiz que, en primera instancia, fingió no conocerla. “Le dije: ‘Dani, parece que no me conociste. Soy Sandy Boquita’. Me dice: ‘Ah, no, no te conocí’. Le dije: ‘Está todo bien, por lo menos de mi parte, con vos’, porque no la había visto nunca en persona y no quería tener mala onda al aire”, explicó Sandy, intentando mantener el profesionalismo.
Sin embargo, la disposición al diálogo no fue recíproca. Durante la emisión, Aránguiz desvió el foco de la denuncia por acoso para traer a colación supuestos episodios del pasado que involucrarían a su exmarido, Jorge Valdivia. Este movimiento fue interpretado no solo como un ataque personal, sino como un intento de restarle validez al relato de la invitada mediante el “ninguneo”.
La revictimización como estrategia televisiva
La crítica hacia la actitud de Aránguiz radica en su escasa sensibilidad frente a un tema delicado. Mientras Sandy Boquita intentaba exponer una situación de vulnerabilidad vivida años atrás, la panelista optó por sugerir que la argentina “se buscó” ciertos problemas por participar en eventos de farándula o “tongos”. Esta postura generó un malestar físico real en la entrevistada.
“Me hizo sentir muy incómoda, me descompuse, me dio náuseas en el camino. Fue todo extraño”, reveló Boquita, quien además enfatizó que decidió no responder a las provocaciones por respeto a su actual familia y su presente como empresaria. “Ella sigue viviendo de estos escándalos. Yo no, hace rato”, sentenció, marcando una distancia ética entre su postura actual y la agresividad mediática que aún impera en ciertos sectores de la televisión chilena.
El rechazo a la pantalla por sobre la salud mental
Pese a que fue invitada a profundizar en el conflicto en el estudio de “Que Te Lo Digo”, Sandy Boquita optó por enviar un audio declinando la oferta. Su prioridad, según manifestó, es cerrar un capítulo que considera “añejo” y que no aporta a su estabilidad actual. La situación deja en evidencia la desconexión emocional de ciertos rostros televisivos que, en el afán de generar contenido, terminan revictimizando a quienes intentan alzar la voz sobre abusos reales.
