La segunda noche del Festival de Viña del Mar 2026 quedará registrada en los libros de historia del certamen tras la imponente presentación de Pet Shop Boys. Neil Tennant y Chris Lowe no solo ofrecieron un espectáculo musical de alto nivel, sino que transformaron el escenario de la Quinta Vergara en una infraestructura de vanguardia tecnológica para dar vida a su gira Dreamworld: The Greatest Hits Live.
Un despliegue técnico y humano de primer nivel
Para cumplir con las exigencias del dúo, la producción del festival ejecutó una modificación estructural inédita en el escenario. El soporte debió reforzarse para sostener más de 20 toneladas de equipamiento técnico. El elemento central de la narrativa visual fue una pantalla “mesh” transparente de dimensiones masivas, la cual permitió un juego de luces y proyecciones futuristas que envolvieron a los artistas durante todo el set.
A diferencia de otras estrellas internacionales que han pasado por el festival con actitudes distantes, los británicos destacaron por su constante interacción y múltiples cambios de vestuario. Esta entrega profesional fue rápidamente comparada por los televidentes con la desganada actuación de Adam Levine en años anteriores, volviendo tendencia frases de reconocimiento a la ética de trabajo de los europeos.
El fenómeno de audiencia y el liderazgo de Mega
El impacto de Pet Shop Boys se tradujo de forma inmediata en cifras de sintonía. Durante la franja horaria del espectáculo, la transmisión oficial de Mega alcanzó un promedio de 1.724.753 espectadores, estableciendo una brecha abismal con sus competidores. Mientras el dúo desplegaba sus éxitos, Chilevisión se mantuvo en los 527.476 espectadores, seguido por Canal 13 con 342.734 y TVN con 247.865.
Este fenómeno no es casualidad estadística. Datos recientes de plataformas de streaming confirman que Santiago es la ciudad del mundo donde más se escucha a Pet Shop Boys en Spotify, superando incluso a su natal Londres y a Ciudad de México. Ese fervor se sintió en cada rincón de la Quinta Vergara, donde el “Monstruo” no dejó de corear un repertorio infalible.
Un setlist de clásicos imbatibles
El concierto fue un recorrido cronológico y emocional por más de 40 años de trayectoria. Con un sonido impecable, el dúo interpretó himnos generacionales como “Suburbia” y su icónica versión de “Where the Streets Have No Name”. El clímax de la noche llegó con “Domino Dancing”, que transformó el recinto en una discoteca al aire libre, para finalmente cerrar la jornada con “West End Girls”, dejando una vara muy alta para el resto de los competidores del certamen.
