La segunda jornada del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar concluyó con una explosión de ritmo caribeño y psicodelia. Bomba Estéreo, el conjunto liderado por Li Saumet y Simón Mejía, aterrizó en el escenario de la Quinta Vergara para ofrecer un espectáculo que combinó lo místico con lo urbano, consolidándose como uno de los números internacionales más esperados, a pesar de las dificultades logísticas de la programación.

Un ritual chamánico contra el frío de la madrugada

El reloj marcaba las 02:00 de la madrugada cuando la banda inició su presentación. Para ese momento, el recinto viñamarino lucía con claros evidentes en las plateas tras las extensas rutinas de Pet Shop Boys y el humorista Rodrigo Villegas. Sin embargo, Li Saumet transformó la atmósfera de inmediato: apareció en escena quemando una rama en un rito de purificación, rodeada de una escenografía protagonizada por figuras de hongos y elementos visuales orgánicos.

“Cuando nos critiquen, damos amor”, declaró la vocalista al inicio del show, estableciendo un tono de resiliencia y conexión con el público que resistió las bajas temperaturas. La banda abrió los fuegos con su clásico “Fuego”, logrando que los asistentes restantes abandonaran sus asientos para convertir la galería en una pista de baile masiva.

Colaboraciones nacionales y el fenómeno de “Ojitos Lindos”

El punto de inflexión en la energía de la noche ocurrió con la entrada de Flor de Rap. La artista chilena se unió a los colombianos para interpretar “Soy Yo”, aportando un estilo urbano que fue ampliamente celebrado por los televidentes y presentes. Esta colaboración subrayó el espíritu de intercambio cultural que define al festival, mezclando el folclor electrónico de los bogotanos con el hip-hop local.

El repertorio continuó con éxitos de alcance mundial como “To My Love” y, por supuesto, “Ojitos Lindos”, la colaboración con Bad Bunny que ha posicionado a Bomba Estéreo en las listas de popularidad más importantes del globo. La precisión técnica de la banda y el carisma de Saumet lograron mantener el ritmo durante 50 minutos de una presentación sin fisuras sonoras.

Debate por los horarios y reconocimiento del Monstruo

A pesar del éxito artístico, la presentación no estuvo exenta de controversia externa. Las redes sociales se inundaron de críticas hacia la organización debido a la hora de cierre, un debate recurrente en el certamen que este año cobró especial relevancia por el perfil internacional de los artistas. Durante la premiación, se registró un pequeño momento de descoordinación por parte del animador Rafael Araneda, un detalle que fue rápidamente advertido por la audiencia digital.

Pese a los contratiempos, el “Monstruo” fue soberano y recompensó la entrega de la agrupación. Tras una ovación cerrada, Bomba Estéreo se retiró del escenario con las Gaviotas de Plata y Oro, confirmando que su propuesta de “electro tropical” trasciende las barreras del tiempo y el cansancio.

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