La noche inaugural del Festival de Viña del Mar 2026 dejó una mezcla de sensaciones encontradas, no por la calidad de los espectáculos, sino por la gestión de los tiempos y el orden de la parrilla programática. El centro del debate se instaló en el programa “Con gusto a Viña” de Mega, donde expertos y panelistas cuestionaron si Matteo Bocelli fue sacrificado por un horario excesivamente tardío que afectó tanto la experiencia en vivo como la recepción televisiva.

Un fenómeno musical en horario de trasnoche

Matteo Bocelli, quien a sus 28 años ya consolida una carrera con identidad propia, subió al escenario pasadas las tres de la mañana. Pese a la hora y a las bajas temperaturas registradas en la Ciudad Jardín, el artista logró establecer una conexión inmediata con el público, especialmente con las denominadas “Bocelli Lovers”. Durante la discusión, se destacó su capacidad para transformar la atmósfera del recinto a través del piano y un repertorio que navegó entre lo contemporáneo y clásicos como “Bésame mucho” y “Dime cuándo, cuándo, cuándo”.

Los panelistas coincidieron en que la estampa de “gentleman” y la timidez del italiano contrastaron con su potente personalidad escénica una vez que comenzó la música. Sin embargo, el análisis periodístico apunta a que el clímax de romance y nostalgia que propone su show se vio empañado por un cansancio evidente en la audiencia que resistió hasta el cierre de la transmisión oficial.

El debate sobre la escaleta y las condiciones de los artistas

La gran interrogante planteada fue si el orden debió ser distinto. Se barajó la posibilidad de un espectáculo más compacto de Bocelli al inicio de la jornada, seguido por el humor de Stefan Kramer y el cierre de Gloria Estefan. No obstante, se reconoció que las negociaciones con artistas de talla internacional suelen incluir cláusulas de horario que limitan la flexibilidad de la producción a cargo de Bizarro y la dirección de Juan Pablo González.

“El primer día del festival tiene que abrir un gran artista”, señalaron algunos integrantes del panel, defendiendo que Gloria Estefan era la opción lógica para el inicio, dado que la mayoría del público presente acudió por la estrella cubana. Esta postura sugiere que, aunque Bocelli tiene un arrastre joven y fervoroso, el peso histórico de Estefan justificaba su posición en el “prime” televisivo.

La necesidad de reformular el inicio del certamen

Más allá de los nombres, la crítica se extendió a la estructura general del evento. Se planteó la necesidad de adelantar el inicio del festival a las 21:00 horas para maximizar el tiempo y evitar que presentaciones de alta calidad terminen en horarios marginales. La conclusión del análisis sugiere que, aunque el show fue un éxito artístico, la organización tiene el desafío de optimizar los tiempos para que figuras de la relevancia de Matteo Bocelli no deban enfrentarse a una Quinta Vergara mermada por el frío y el sueño.

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