La reciente controversia que envuelve al humorista Dino Gordillo, tras ser acusado de un presunto intento de beso no consentido a una menor de edad durante un evento masivo, ha generado un encendido debate en los medios de comunicación. Sin embargo, el tratamiento informativo del programa “Sígueme” de TV+ ha levantado cuestionamientos por su marcada postura defensiva hacia el comediante y su tono crítico contra quienes presentaron la denuncia.
Defensa corporativa y cuestionamiento a las pruebas
Durante la emisión, el periodista Sergio Marabolí inició el debate restando peso a los testimonios presentados por concejales de la zona donde ocurrió el incidente. Para el panelista, los antecedentes son insuficientes para sostener una acusación de tal magnitud. “Yo veo acá un protagonismo mediático de personajes que son concejales desconocidos. Lamentablemente lo digo con mucha responsabilidad: el minuto de fama para ellos denunciando a un humorista”, señaló Marabolí en el set.
El comunicador profundizó en su defensa argumentando que los hechos relatados carecen de sustento fáctico a su juicio, llegando a tildarlos de “poco creíbles” o, al menos, “livianos”. Bajo esta premisa, el programa planteó que la situación podría tratarse de una “mala interpretación” de la rutina y las interacciones del humorista sobre el escenario, minimizando el impacto de la denuncia realizada por las autoridades comunales.
La apariencia física como argumento de descargo
Por su parte, la panelista Daniela Aránguiz se sumó a la defensa de Gordillo, centrando su análisis en la apariencia de la presunta víctima y cuestionando la veracidad de los hechos relatados. “La niña no se veía menor de edad. Yo vi las imágenes y parece una joven, pero no parece una niña de 13 años”, afirmó Aránguiz, sugiriendo que la percepción visual de la edad podría exculpar la conducta del humorista o invalidar el reclamo de los denunciantes.
A pesar de mencionar que todas las mujeres merecen respeto independientemente de su edad, el tono de la conversación en el panel giró en torno a la incredulidad. Los panelistas cuestionaron por qué se le “sigue achacando” situaciones a Dino Gordillo cuando, según su visión, no hay una sentencia judicial firme. Esta postura ha sido interpretada como un intento de blindaje mediático que pone el foco en la honra del acusado por sobre la protección de la supuesta víctima.
Críticas a la “cancelación” y al rol de los concejales
El programa también abordó el fenómeno de la “cancelación” en la industria del entretenimiento. Los integrantes del panel sugirieron que los concejales involucrados estarían utilizando este caso para obtener relevancia pública. Incluso se hizo mención a supuestas conversaciones de WhatsApp con figuras cercanas al caso para demostrar que inicialmente no habría habido intención de denunciar, sugiriendo una suerte de oportunismo político tardío.
En lugar de analizar la gravedad de los protocolos de protección a menores en eventos públicos, el espacio televisivo optó por una línea editorial que victimiza al artista y sospecha de la institucionalidad local, dejando de lado una perspectiva de género y de derechos humanos frente a un tema de alta sensibilidad social.
