El escenario de la Quinta Vergara vuelve a recibir a una de las figuras que más impacto causó en las ediciones recientes del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar. Matteo Bocelli, quien en 2024 acompañó a su padre, Andrea Bocelli, en una presentación histórica, regresa este 2026 con una identidad propia, asumiendo el doble desafío de presentarse como artista estelar y formar parte del jurado internacional.
El retorno a la Quinta Vergara bajo presión positiva
Durante su primera conferencia de prensa oficial, Bocelli reconoció que el regreso al certamen genera una mezcla de sentimientos encontrados. Aunque ya ha visitado otros escenarios nacionales como el Movistar Arena, la mística del “monstruo” de la Quinta Vergara se mantiene intacta. El cantante admitió sentir cierto nerviosismo debido a las altas expectativas que dejó su anterior participación.
“Siento un poco de expectativas porque cuando sales la primera vez con un momento muy positivo, piensas en cómo podrías replicar un momento bello”, confesó el artista ante los medios. Para él, el secreto para enfrentar este reto radica en la autenticidad: “Tienes que ser tú mismo, ese es el único secreto y así es como voy a abordar mañana el escenario otra vez”.
Un rol doble: Artista y Juez
Una de las novedades de esta edición es la incorporación de Matteo al panel de jueces. A pesar de su trayectoria, el intérprete se define a sí mismo como un “artista emergente”, lo que le otorga una perspectiva de empatía hacia los participantes de las competencias folclórica e internacional. Su criterio de evaluación no se basará en tecnicismos de género, sino en la capacidad de transmisión emocional de las canciones.
Sobre su labor evaluando a sus colegas, señaló que buscará la “honestidad” en las interpretaciones. “No existe un género mejor, existe música que es hecha con amor, con pasión. Lo que es muy importante es el contacto y la transmisión honesta cuando los vea en vivo”, afirmó Bocelli, destacando que su intención es ser más un apoyo que un juez severo.
Un camino propio lejos de la sombra familiar
La transición de la música clásica al pop ha sido un proceso natural pero desafiante para Matteo. Reveló que fue a los 16 años, tras el interés del productor David Foster, cuando comenzó a tomarse su carrera de forma profesional. Pese a que su padre inicialmente intentó mantenerlo alejado de la complejidad de la industria musical por protección, el joven artista decidió seguir su pasión.
Para su presentación de este año, ha preparado un espectáculo que ya ha recorrido Europa y Estados Unidos, pero con un toque especial para el público latinoamericano. “Aquí voy a cantar también un poco en español. Siempre me gustó cantar en español desde que era pequeño”, adelantó, subrayando que este show es una introducción formal de quién es él como artista y persona.
