Inna Moll ha transitado un camino de exposición pública que comenzó a los ocho años. Sin embargo, su reciente paso por el Miss Universo Chile y su consolidación como empresaria han revelado una faceta mucho más profunda que la de la “it girl” pionera en YouTube. En una conversación honesta en el “S Podcast” de Revista Sarah con Tanza Varela, la creadora de contenido abordó los claroscuros de una carrera marcada por el éxito temprano y las crisis personales.

El certamen como plataforma de liderazgo

A pesar de las críticas que enfrentan los concursos de belleza en la actualidad, Moll defiende su participación en Miss Universo como una instancia de empoderamiento. Para la modelo, el certamen dejó de ser una vitrina estética para convertirse en un espacio de oratoria e influencia social. “El Miss Universo es mucho más que un estándar de belleza… Me encontré con mujeres súper inteligentes, líderes en lo que hacen y con una voz impresionante”, señaló respecto a su experiencia.

Aunque no alcanzó el grupo de las cinco finalistas, la creadora asegura que el proceso fue una victoria personal basada en la preparación y el control emocional. “Fui operada de los nervios. Dije: si no gano, no es para mí. Me entregué… Yo sabía que mi vida iba a seguir igual”, reflexionó sobre la noche de la final.

Salud mental y el lado oscuro de Los Ángeles

Uno de los puntos más críticos de su relato fue su estancia en Estados Unidos a los 19 años. Moll recordó haber tocado fondo debido a trastornos de la conducta alimentaria derivados de la presión en las casas de modelos. La modelo describió ese periodo como un ciclo de toxicidad que logró romper al priorizar su bienestar sobre las exigencias de la industria internacional.

“Toqué fondo, fondo… Estaba abrazada al baño y dije: ‘Esto no puede seguir pasando. ¿Qué pasa si mi mamá me ve?'”, confesó Moll, enfatizando que la perfección es una barrera para la conexión humana. “Uno no puede conectar a través de la perfección… Ser vulnerable sí podría hacer que alguien me ataque, pero también ayudará a otros”, añadió sobre su decisión de transparentar estas vivencias.

El peso del “hate” y su futuro personal

Como una de las primeras chilenas en alcanzar el éxito masivo en YouTube, Inna no es ajena al acoso digital. Define el odio masivo como un “dolor físico”, pero sostiene que la resiliencia es la única forma de avanzar. En ese sentido, fue enfática al criticar la violencia en los medios tradicionales: “Las mujeres que atacan a otras mujeres tienen que estar fuera de la televisión… Una cosa es dar una opinión y otra es herir disfrazado de opinión”.

Actualmente, su vida atraviesa un periodo de estabilidad emocional junto a su prometido, Carlos. Tras superar relaciones del pasado que describió como restrictivas, celebra la libertad que ha encontrado en su actual vínculo. Los planes de matrimonio ya están en marcha, con una ceremonia civil íntima en Chile y una celebración masiva en una hacienda en México para el próximo año. Además, adelantó su incursión en el mundo de los negocios con una línea de skincare orgánico, un proyecto que une su faceta empresarial con su pasión por el cuidado personal.

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