La realización de la Gala del Festival de Viña del Mar 2026 se encuentra en un punto de inflexión. La reciente tragedia en el sur de Chile ha instalado un debate ineludible en la opinión pública y los medios de comunicación: ¿es ético celebrar una alfombra roja en medio del dolor nacional? El matinal “Tu Día” abordó esta tensión editorial, planteando que la solución no radica en la cancelación, sino en una transformación profunda del formato hacia un evento estrictamente benéfico.

La propuesta no es menor. Se busca que la ostentación característica de la Ciudad Jardín se convierta en una herramienta de recaudación. Diseñadores, joyeros y figuras públicas están bajo la lupa de una audiencia que exige coherencia. La industria detrás de las cámaras —maquilladores, técnicos y peluqueros— también depende de este motor económico, lo que obliga a la organización a buscar un punto medio que no invisibilice la crisis ni paralice el trabajo local.

La propuesta de “democratizar” la alta costura

Uno de los ejes centrales discutidos fue la donación y posterior remate de las prendas de lujo. El estilista conocido como “Colombiano” fue enfático en la necesidad de que los invitados desprendan sus vestidos y accesorios para convertirlos en fondos de reconstrucción. Esta iniciativa busca que la moda deje de ser un símbolo de exclusividad para transformarse en un vehículo de ayuda directa.

Inna Moll, Miss Chile y una de las figuras más esperadas de la noche, se alineó con esta visión. “Es importante transformar la gala, no cancelarla. Cada invitado debería llevar una acción solidaria propia o una ‘entrada benéfica’ simbólica”, señaló la modelo durante la entrevista. Moll, quien proyecta una imagen de responsabilidad social, aceptó la posibilidad de subastar su propio diseño, aunque recordó que se debe respetar el trabajo del diseñador que busca vitrina internacional.

Inna Moll: El nuevo rostro de la alfombra roja

La expectación sobre la participación de Moll es alta. Tras su paso por Miss Universo, la influencer se perfila como la heredera del impacto mediático que alguna vez sostuvo Tonka Tomicic. Su estrategia estética para esta edición promete volumen, audacia y referencias directas a sus hitos personales: su reciente paso por el certamen internacional y su próximo matrimonio.

Sin embargo, el desafío para Moll y el resto de los asistentes será caminar por una alfombra que, más que nunca, será juzgada por su empatía. En un contexto donde el país observa con ojo crítico, la Gala de Viña 2026 se juega su relevancia futura: o se consolida como una plataforma de apoyo real o se arriesga a quedar desconectada de la realidad nacional.

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