La permanencia de Claudia Schmitd en el programa “Noche de suerte” (TV+) se había vuelto insostenible. La desvinculación de la panelista uruguaya, confirmada recientemente, no responde a un hecho aislado, sino que se presenta como la consecuencia inevitable de una seguidilla de polémicas que transformaron el espacio de entretenimiento en un campo de batalla personal.
Si bien Schmitd ha intentado enmarcar su salida dentro de una reestructuración general del panel, fuentes ligadas a la industria apuntan a un desgaste editorial provocado por su estilo de confrontación.
Lo que en un inicio se vendió como “frontalidad”, terminó derivando en episodios de agresividad gratuita que incomodaron a la audiencia.
Los insultos a Camila Andrade y Cata Days: El punto de quiebre
Uno de los episodios más críticos que pavimentó su salida fue el trato dispensado hacia Camila Andrade. Lejos de realizar una crítica televisiva fundamentada, Schmitd cruzó los límites del respeto profesional al lanzar insultos directos contra la ex Miss Chile.
En aquella oportunidad, la calificó de “descarada” y “mosquita muerta”. “No puedo creer que les dé la cara para sentarse y hablar en los programas con este descaro”, expresó en el polémico envío.
Otra de sus víctimas fue Cata Days. La farandulera calificó a la participante de “Fiebre de baile” de que “no asume que ella fue una mala participante. Una persona que no supo aceptar lo que el estilista quiso hacer, lo que la maquilladora quiso hacer en su rostro, lo que el vestuarista pensó que era el mejor vestuario para su presentación”.
Fue el mismo vestuarista el que desmintió el supuesto de Schmitd, lo que gatilló más críticas hacia el franjeado nocturno.
Deslealtad y ruptura de confianzas
Más allá de lo visible en pantalla, la interna del programa sufría una fractura importante. Según reportes de medios como La Cuarta, la salida de Schmitd y parte del panel también está teñida por acusaciones de “deslealtad”. El ambiente laboral se había viciado, y la figura de la uruguaya, lejos de aportar cohesión, se convirtió en un factor divisivo.
La propia Claudia Schmitd relató la frialdad de su despido, confirmando que la decisión fue tajante.
“Me llamaron para comunicarme que no seguía, así de simple. Sin mayores explicaciones presenciales en ese momento”, reveló la opinóloga, evidenciando la ruptura total de las relaciones con la gerencia.
La salida de Schmitd de “Noche de suerte” marca un precedente sobre los límites de la polémica en la televisión actual, donde el conflicto por el conflicto ya no garantiza sintonía, sino rechazo.
