En una nueva edición de “Dale Play Verano”, el programa de concursos musical de Mega, Camila Andrade se convirtió en la figura central de la noche al protagonizar una intervención que no pasó desapercibida para la audiencia ni para los presentes en el estudio. La ex Miss Chile enfrentó el desafío de la “rockola” interpretando el icónico tema de cumbia argentina “No me arrepiento de este amor”, popularizado por Gilda.

La participación de Andrade no solo destacó por su afinación, sino por la carga interpretativa que imprimió a la letra, un detalle que cobró especial relevancia dado el contexto mediático que ha rodeado su vida personal en los últimos años.

Un desafío casi perfecto

La dinámica del programa, conducido en esta temporada de verano por María José Quintanilla, exige a los famosos completar la letra de canciones populares para acumular dinero en el pozo de un concursante anónimo (“el soñador”). En este caso, Andrade debió enfrentarse a la lírica de Gilda, una canción que habla de pasión, dolor y decisiones sentimentales irrevocables.

Con una actitud desafiante y enérgica, Andrade tomó el micrófono en el centro del escenario. Según se pudo ver en la transmisión, la comunicadora no se limitó a cantar, sino que “lo dejó todo en el escenario”, gesticulando con fuerza cada verso del estribillo.

El resultado técnico fue sobresaliente. Al finalizar la música, la animadora del espacio procedió a la revisión de la letra faltante.

“Camila completó 19 de las 20 palabras faltantes”, confirmó María José Quintanilla durante el conteo final.

Este alto porcentaje de efectividad se tradujo en un beneficio directo para el participante, quien sumó 95 mil pesos a su pozo acumulado (a razón de 5 mil pesos por cada palabra correcta), consolidando el paso de Andrade por el programa como uno de los más productivos de la jornada.

La resonancia de la elección musical

Si bien “Dale Play Verano” es un espacio lúdico, la elección de “No me arrepiento de este amor” generó lecturas inmediatas en redes sociales y en la crítica de espectáculos. La letra de la canción —que reza versos sobre amores que generan heridas pero de los cuales no se reniega— pareció ajustarse como un guante a la narrativa pública de Camila Andrade tras sus polémicas pasadas y su actual reinvención televisiva.

Lejos de mostrarse dubitativa, Andrade abrazó la canción con seguridad, proyectando una imagen de resiliencia mediática. La performance demostró su capacidad para manejar el entretenimiento televisivo, capitalizando incluso las narrativas externas para brindar un espectáculo televisivo contundente en el horario prime de Mega.

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