Una jornada de alta tensión se vivió la noche de este miércoles en Fiebre de Baile. Lo que debía ser una gala de eliminación regular terminó convirtiéndose en uno de los escándalos más grandes de la temporada, luego de que Carlyn Romero, la nueva eliminada del certamen, acusara directamente a la producción de Chilevisión de tener su salida “planificada”.

La influencer venezolana no logró convencer al jurado con su presentación al ritmo de Karol G, obteniendo un total de 25 puntos. Tras la salvación del público al actor Francisco Reyes Cristi (con un 37% de las preferencias), Romero debió enfrentar la decisión final frente a la bailarina Cata Days. Finalmente, la animadora Emilia Daiber —quien reemplaza a Diana Bolocco en la conducción— comunicó que Carlyn debía abandonar la competencia.

La acusación de “arreglo”

Lejos de mostrar tristeza, la reacción de Romero fue de absoluta indignación. Sus descargos llegaron minutos después en el programa satélite El Var de Fiebre de Baile, donde aseguró tener pruebas de que su eliminación estaba decidida antes de que terminara el capítulo.

“Ahora estoy molesta e indignada, no estoy triste”, aclaró de entrada la venezolana, para luego lanzar su acusación más grave contra el equipo digital del canal.

Según el relato de la participante, las redes sociales de Chilevisión habrían cometido un error no forzado que delató el resultado anticipadamente:

“Siento que ya tenían todo planificado. Después que salió mi baile, ustedes se pueden fijar en las redes de Chilevisión, a mí me pusieron la foto de portada en gris (blanco y negro), a todos le pusieron normal, pero a mí fue la única que le pusieron en gris”, denunció Romero.

“Faltaban participantes por bailar”

El argumento central de la ex chica reality es que esta imagen, estéticamente utilizada para comunicar a los eliminados, apareció cuando la competencia aún estaba en curso y el resultado era técnicamente incierto.

“Comenté ‘¿Por qué la foto en gris? ¿Ya sabían que me iba yo?’. Faltaban participantes que estaban bailando”, explicó con molestia.

Para Carlyn, este “error” administrativo es la confirmación de que su desempeño en la pista pasó a segundo plano frente a una decisión editorial previa. “Dije, ‘ya esto es pura tramoyería’. Así yo haya hecho un baile excepcional (…) no iban a dejar que yo siguiera en la competencia”, sentenció.

Decepción con el formato

La participante cerró su intervención cuestionando la transparencia de los programas de talentos, sugiriendo que Fiebre de Baile no estaría valorando la evolución real de los concursantes.

“Fueron demasiado predecibles y siento que fue muy decepcionante porque uno cree que realmente es una competencia”, concluyó Romero, agregando que es una injusticia contra la que viene luchando desde que emigró de su país.

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