La controversia generada por los comentarios de Sergio Rojas sobre la adopción del hijo menor de Rafael Araneda y Marcela Vacarezza escaló rápidamente, provocando denuncias ante el Consejo Nacional de Televisión y el Consejo de Ética de los Medios. Sin embargo, desde Zona Latina —canal que emite Que te lo digo— optaron por bajar el perfil al conflicto, tratándolo como una situación habitual dentro del funcionamiento del programa y del rubro del espectáculo.
Rojas cuestionó públicamente la adopción de Benjamín, hijo de la pareja, lo que motivó una reacción inmediata de la familia Araneda Vacarezza y posteriormente de la Defensoría de la Niñez, que presentó una denuncia formal. A esto se sumaron más de 50 reclamos ingresados al CNTV por parte de televidentes, además de críticas en redes sociales y de figuras públicas que rechazaron los comentarios del panelista.
Pese a la magnitud de las denuncias y al involucramiento de instituciones públicas, la postura del canal fue restar importancia al conflicto. En declaraciones entregadas a Glamorama, Zona Latina sostuvo que la situación “no es más que la molestia de la familia Araneda” y que están en su derecho de responder o desmentir lo dicho por Rojas. La señal incluso enmarcó el episodio dentro de lo que consideran dinámicas propias del programa y del mundo del espectáculo, describiendo este tipo de tensiones como “parte del negocio”.
Zona Latina prefiere la impunidad ante el caso Sergio Rojas
Este enfoque abre preguntas sobre los límites editoriales de los espacios de farándula y el rol de los canales frente a controversias que involucran a menores de edad. Mientras la familia afectada y organismos especializados activaron mecanismos formales de denuncia, la estación optó por una lectura interna que reduce el conflicto a una diferencia entre un panelista y los aludidos, sin profundizar en el impacto que los comentarios pueden tener en la discusión pública sobre adopción y derechos de la niñez.
La distancia entre la reacción institucional y la respuesta del canal evidencia una tensión persistente en la televisión de espectáculos: la frontera entre el contenido considerado parte del formato y la responsabilidad editorial frente a temas sensibles. En este caso, la decisión de Zona Latina de tratar el episodio como un asunto propio del rubro contrasta con la gravedad que organismos y denunciantes atribuyen a los dichos de Rojas.
