El segundo repechaje de Fiebre de Baile dejó dos nuevos ingresos a la competencia de Chilevisión. En esta ronda participaron Kike Acuña, Carlyn Romero, Inni Cifuentes, “Mellow” Jara, Nicole Moreno y Diego Pánico, quienes buscaban una nueva oportunidad en el programa.
Tal como ocurrió en la jornada anterior, el formato combinó votación popular y evaluación del jurado. El público otorgó el primer cupo a Diego Pánico, influencer y seguidor del programa, quien obtuvo el 33% de las preferencias. El participante expresó: “Agradecerle a todos mis niños pánico que votaron, a la gente en sus casas… No quiero llorar”. Su ingreso generó atención adicional debido a que en ambas presentaciones recibió nota 2 por parte de Raquel Argandoñalacuarta.com.
El jurado, por su parte, seleccionó a Carlyn Romero tras su presentación en bachata, con la que obtuvo 30 puntos y superó a Luis “Mellow” Jara, quien alcanzó 28 puntos. Con esto, Romero se suma a los otros reingresos ya confirmados: Cata Days y Raimundo Cerda.
La noche también estuvo marcada por la renuncia de Nidyan Fabregat, quien señaló no sentirse cómoda con las críticas recibidas en el programa.
Con estos resultados, la competencia se reanudará el lunes con cuatro nuevos participantes que deberán alcanzar el nivel de los concursantes actuales.
Respetable público: ¿Por qué Diego Pánico y no Nicole Moreno?
La decisión del público de favorecer a Diego Pánico por sobre figuras con desempeño técnico más sólido, como Nicole Moreno, abre un debate sobre los criterios que están guiando la participación ciudadana en Fiebre de Baile. Moreno había demostrado consistencia física y precisión coreográfica, mientras que Pánico ingresó pese a obtener evaluaciones bajas del jurado.
El fenómeno revela una tendencia creciente: la votación popular se inclina más por afinidades identitarias o carisma digital que por mérito artístico. En este caso, el apoyo a un influencer LGBTQ+ que además expresa adhesión al presidente electo José Antonio Kast —una figura política de ultraderecha— muestra cómo la audiencia puede priorizar narrativas personales por sobre el rendimiento en competencia.
El resultado no invalida la participación de Pánico, pero sí expone una tensión estructural del formato: cuando la votación popular se desconecta del desempeño, el programa corre el riesgo de desdibujar su eje competitivo.
