Los recientes comentarios de Sergio Rojas hacia Pamela Díaz han vuelto a encender la polémica en la siempre cuestionada farándula chilena.

En su estilo habitual, el panelista hizo gala de su misoginia y agresividad y disparó frases como “No hay nada mejor que una rota creyéndose cuica” y “Ahora ella se cree decente”. Estas expresiones, lejos de ser simples bromas, revelan un patrón de insultos que se ha instalado como parte del llamado “folclor de la farándula”.

El problema es que este folclor, normalizado en programas de espectáculos, perpetúa un lenguaje clasista y despectivo que no debería tener cabida en un espacio mediático. La televisión y los medios de entretenimiento tienen una responsabilidad social, y cuando se permiten ataques personales disfrazados de humor, se refuerzan estigmas que afectan tanto a las figuras públicas como a la audiencia que consume estos contenidos.

Pamela Díaz, conocida por su estilo frontal y su capacidad de reírse de sí misma, ha sido blanco constante de este tipo de comentarios. Sin embargo, lo que está en juego no es su reacción individual, sino el mensaje que se transmite: que insultar y ridiculizar es parte aceptada del espectáculo. Esa idea, presentada como “folclor”, es profundamente dañina.

¿Cuál es el límite de la farándula? Sergio Rojas y un juego peligroso

El uso de frases como las de Rojas no solo atenta contra la dignidad de Díaz, sino que también legitima un discurso que trivializa la violencia verbal. En un país que busca avanzar hacia una comunicación más respetuosa e inclusiva, resulta preocupante que estas prácticas sigan siendo toleradas y hasta celebradas en ciertos espacios televisivos.

La farándula, con su mezcla de humor, polémica y espectáculo, puede entretener sin necesidad de caer en la agresión. El desafío está en reconocer que lo que algunos llaman “folclor” es, en realidad, una forma de violencia simbólica. Y mientras no se cuestione este modelo, se seguirá reproduciendo un círculo vicioso donde el insulto es la moneda corriente.

En definitiva, los dichos de Sergio Rojas contra Pamela Díaz son un recordatorio incómodo de cómo la farándula chilena ha normalizado lo inaceptable. Es hora de que los medios y sus protagonistas asuman que el entretenimiento no justifica la falta de respeto. El “folclor de la farándula” no puede seguir siendo excusa para legitimar el insulto.

Compartir.
Exit mobile version