La reciente polémica sobre la ausencia de medios faranduleros en la Teletón ha expuesto una contradicción evidente. Voceros de programas de espectáculos acusaron “discriminación” y hablaron de una supuesta “mafia televisiva” que los habría dejado fuera de la campaña solidaria. Sin embargo, la queja parece ignorar el rol que ellos mismos han jugado en la construcción de un discurso mediático basado en la denigración y el escándalo.
Por ejemplo Richard, que pertenece al sitio de Instagram farandulero Todo se Sabe, expresó en su cuenta de Instagram: “Me han preguntado varias veces si estaremos en la Teletón, les comento que no estaremos… La organización de Teletón parece que olvidó la palabra INCLUSIÓN porque resulta que nos excluyeron a todos los medios de espectáculo y farándula afuera de esta campaña… ¿Por qué será?…”.
“Nuevamente actuando las mafias de la televisión… Una es hacer farándula día a día y la otra es respetar la causa (cosa que siempre hemos hecho)… como medio nosotros jamás hemos hecho algo con falta de respeto a esta causa… Si usted se pregunta por qué no hay rostro de farándula en esta causa es netamente porque VETARON a todos, incluso a los que ya estaban listos”, puntualizó.
Otra figura violenta de la farándula que fue excluida de la campaña ha sido Danilo 21, que comentó que “están los mismos rostros, que están metidos en temas delictuales, con relojes, de tribunales, pero ahí están. Siempre a los más morenitos, a los más pedorros, los mandan a las regiones: eso es una ordinariez”.
27 horas de amor, no de escándalos: La Teletón le dice no a la farándula dura
La Teletón, desde sus inicios, ha buscado transmitir un mensaje de unidad y respeto. Su pantalla se ha caracterizado por evitar contenidos que promuevan violencia simbólica o que reduzcan a las personas a caricaturas de sus conflictos personales. En contraste, los espacios faranduleros han prosperado amplificando peleas, burlas y acusaciones, muchas veces sin sustento, que terminan por degradar la imagen de los involucrados.
Resulta paradójico que quienes han hecho de la exposición de la intimidad ajena su principal negocio reclamen ahora por no ser considerados en una instancia que se construye sobre valores opuestos. La Teletón no es un escenario para reforzar dinámicas de espectáculo barato, sino un espacio de solidaridad que busca inspirar confianza en la ciudadanía.
Los reclamos de “falta de inclusión” parecen más bien una estrategia para victimizarse y ganar visibilidad en medio de una campaña que, por definición, no necesita de la farándula para sostenerse. La exclusión de estos medios no responde a un capricho, sino a la coherencia de una institución que ha defendido su imagen frente a la banalización del dolor y la instrumentalización de la solidaridad.
En definitiva, la Teletón reafirma con esta decisión que su propósito no es abrir espacio a quienes lucran con el conflicto, sino a quienes promueven respeto y empatía. Los medios faranduleros, al insistir en su queja, solo refuerzan la percepción de que su aporte a la cultura televisiva es incompatible con los valores de la cruzada solidaria.
